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First Dates «First Dates» celebra su tercer aniversario: «Gracias al programa conocí al amor de mi vida»

Más de 4000 parejas han pasado en este tiempo por el restaurante del amor que regenta Carlos Sobera

CUATRO
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«First Dates», el programa de citas presentado por Carlos Sobera que se emite en Cuatro, cumple tres años y esta semana está de celebración. En todo este tiempo han emitido más de 4.000 citas, de las cuales 24 han desembocado en peticiones de mano, seis bodas y cuatro bebés. Para conmemorar esta efeméride, la cadena ha preparado una semana con entregas muy especiales, y este lunes el programa rindió homenaje a parejas que se conocieron en el restaurante y siguen viviendo su amor como el primer día.

No era ese el caso de Gigi, una modelo de 24 años que llegaba por primera vez a «First Dates» para encontrar a su chico ideal. Aunque nacida en Mauritania, Gigi vive en Almería desde hace más de una década: «Me gusta viajar, conocer gentes y culturas y socializar». A Sobera le contó que buscaba a un chico alto, pero también aclaró que el físico no era lo que más le importaba: «Aunque sea el más guapo del mundo, si lo que me dice no tiene sentido no lo quiero para nada».

Su pareja sería Jacobo, un estudiante de 26 años que buscaba una chica sensata y aventurera. Le contó a Sobera que en una mujer se fijaba sobre todo en «la forma de ser y la personalidad». Se definió como un chico «muy romántico y al que le encanta viajar». A Jacobo le guató mucho enterarse de que su pareja sería una mujer africana pues, aseguró, «son muy profundas y quieren mucho».

«Estoy impresionado, ¡eres guapísima!», la elogió Jacobo, «hay que respirar al mirarte porque cortas el aliento». Pronto él empezó a hablar sobre sus viajes y la atracción que siente por África, algo que a ella le gustó mucho: «Los dos tenemos ganas de viajar y de ser nómadas». A él se le veía un poco cortado y miraba muy fijamente a Gigi. «Me intimida un poco que me mires así, tan fijamente», le dijo ella, aunque no de malas maneras.

Un poco más adelante él le quiso regalar una pulsera muy especial para él. «Me la dieron unas niñas en Indonesia», le explicó, «el naranja simboliza libertad, prosperidad, libertad y sabiduría». Siguieron hablando y empezaron a hacer planes de futuro que querían hacer juntos, como el camino de Santiago y un retiro espiritual. El desenlance fue el esperado y ambos quisieron seguir conociéndose en una segunda cita.

Entre los que ya habían pasado por el programa y se habían enamorada allí aparecieron Tania y Andrés, que siguen celebrando cada día el haberse conocido en el restaurante y ahora viven una relación muy intensa: «Gracias a "First Dates" ya hay una relación más en España». También enviaron un vídeo Yaki y Carlos, que ahora regentan un restaurante en el que la foto de su paso por el programa ocupa un lugar privilegiado. Otro de los agaradecidos fue Carlos: «Aquí conocí a Antonio, mi chico, y llevo ya tres años con él. Es el amor de mi vida y gracias a "First Dates", que es maravilloso».

Para la segunda cena de la noche llegó Kyler, un chico transexual de 22 años que vive en Valencia. Hijo de un canadiense y una sudafricana, el joven aseguró que a él «aunque suene a tópico, me atraen las mentes, no los cuerpos». Sobre su cambio de sexo contó que «mi familia no se lo tomó bien al principio, pero luego se fueron acostumbrando y lo aceptaron». Además, confesó que le cuesta «mantener relaciones sexuales porque no estoy a gusto con mi cuerpo».

Su cita fue con Laura, una estudiante madrileña de 18 años que quiere conocer a las personas más allá de cualquier distinción de género: «Yo soy bisexual y no me fijo si alguien es trans o cis o lo que sea». La primera impresión fue estupenda y Kyler reconoció que Laura le parecía «muy atractiva». Hablaron primero sobre los hábitos veganos y de consumo ecológico de ella, algo que Kyler compartía en buena medida.

Pronto pasaron a charlar sobre su carácter y ambicioens, y se dieron cuenta de las muchas cosas que tenían en común. Ambos eran personas activas, con ganas de hacer cosas y con muchas inquietudes de todo tipo. La charla siguió sobre ruedas y al final decidieron darse una segunda oportunidad y seguir conociéndose.