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First Dates

Las duras palabras de una comensal de «First Dates» sobre el peinado de su pareja

Ángela no se mordió la lengua al opinar sobre la coleta de José

José y Ángela durante su cita en First Dates
José y Ángela durante su cita en First Dates - CUATRO
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El popular dating show de Cuatro, «First Dates», celebró hace pocos días su segundo aniversario en antena. El programa presentado por Carlos Sobera no cesa de recibir peticiones para cenar en su «restaurante del amor». La cadena ha encontrado un auténtico filón de audiencia en este formato que es garantía de entretenimiento de lunes a viernes. Este miércoles, sin embargo, con motivo del partido de España decidió emitir un refrito de citas pasadas.

Empezaron sentándose a cenar dos amantes del carnaval canario y de la comparsas. Iván, un diseñador gráfico tinerfeño de 30 años, entró en el restaurante moviendo el esqueleto para demostrar su salero y su talento como bailarín. Ella, Cristina, una cordobesa de 25 años asentada en Lanzarote, recordó los consejos de su madre: «Siempre me decía que por no estudiar iba a acabar como cajera de un supermercado... ¡y así ha sido!». A Cristina le gusta la fiesta, la pachanga y el carnaval, y por ahí empezó la conversación entre ambos. Desde el principio, quedó claro que Iván y Cristina hacían buena pareja, y por eso ambos decidieron darse una segunda oportunidad.

Poco después llegó José, un coruñés que a sus 24 años ya tenía su propia empresa: una barbería, pese a no tener ni un solo pelo en la barba. «Mi problema con el amor es que soy muy raro y me han rechazado muchas veces», explicó el gallego, «lo que más me gusta es que me digan que no para volver a insistir e insistir hasta que lo consiga». Su pareja, Ángela, una viguesa dos años menor y estudiante de farmacia, aseguró ser «la loca y la psicóloga de mi grupo de amigos».

La conversación fue amable y distendida, pero no parecía que hubiese mucha sintonía amorosa. Al poco rato, ya estaban hablando de la comida que les habían servido, que era pulpo gallego. «Yo lo que no entiendo es que en Galicia no haya una fiesta de la tortilla de patata», comentó Ángela, a lo que José respondió diciendo que «la tortilla es española y Galicia no es España». Sorprendentemente, Ángela resultó estar de acuerdo con las ideas soberanistas del barbero y se tiraron un rato hablando sobre Galicia y su posible independencia.

Al final, cuando pasaron a la zona del reservado, se pusieron a bailar y siguió su charla. En un momento dado, Ángela se soltó la lengua y se atrevió a decir lo que pensaba sobre el peinado de José: «Las coletas me parecen lo más feo del mundo, si por mi fuera iría por el mundo cortando coletas». El barbero le discutió su opinión y le dijo que lo que ahora quería era hacerse rastas, algo que solo empeoró la situación: «Son horribles», le dijo Ángela. Al final, aunque él sí quiso tener una segunda cita, ella recurrió al comodín de «sí, pero como amigo».