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First Dates El desplante de un comensal de «First Dates» a su pareja: «Antes besaría a un bote de maquillaje»

Desde el primer momento se vio muy claro que a Gerard no le gustaba nada Kevin

CUATRO
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Este martes «First Dates» alcanzó su noche 879 en antena y recibiendo a los solteros más desesperados de nuestro país. Carlos Sobera empezó la noche dándole la bienvenida a Cristina, una peluquera madrileña de 31 años. «He tenido dos relaciones pero no acabaron de cuajar», contó la comensal, «he sido feliz pero ahora estoy muy solita». Cristina contó que, en un hombre, buscaba que «sea muy sincero y tenga la cabeza bien amueblada. Además, que se pueda confiar mucho en él».

Para cenar con ella llegó Miguel, un camionero toledano de 31 años: «Solo busco a una chica que me complemente y con la que ser feliz compartiendo mi vida». Sobera les presentó en la barra y el toledano quedó satisfecho con el aspecto físico de su pareja: «Me gustaron sus labios, su pelo, su cuerpo...Me ha gustado todo de ella». En cambio, a Cristina había algo en él que no le acabó de convencer: «A los camioneros los tema, porque tienen fama de mujeriegos». Sobre el aspecto físico de Miguel dijo que «le mejoraría las cejas, el pelo, la ropa...Mejoraría todo, la verdad».

Pasaron la mesa y empezaron a hablar sobre sus hijos y sus expectativas de futuro. Luego charlaron sobre sus trabajos y él contó que suele «pegarse la paliza currando». Cristina le quitó hierro al asunto: «¡Tampoco será tanta paliza! ¿No serás muy exagerado?». Miguel reculó y acabó reconociendo que hay días más tranquilos que otros. «Su trabajo no me gusta», reconocía ella en el confesionario, «porque los camioneros tienen fama de mujeriegos y los veo muy salidos».

Miguel le preguntó si le gustaba salir de noche y Cristina le contó que «ya no le gusta la noche, porque trabajé en discotecas y acabé cansándome». A Cristina no se la veía nada convencida con su pareja: «Me da la sensación de que no es sincero. Creo que hay gato encerrado». Ella también le criticó por ser «un flojeras, porque ponerte malo por un tatuaje ya me contarás...». El desenlace fue el esperado y Cristina le dijo a Miguel que no quería tener una segunda cita con él.

Un poco más tarde llegó al restaurante Kevin, un camarero madrileño de 21 años que se presentó como «alocado, y me gusta causar sensaciones en la gente». El joven contó que «nunca he tenido relaciones largas porque me he pasado 20 años en un pueblo, y ahora en Madrid nada serio». Su pareja en «First Dates» fue Gerard, un estudiante de maquillaje de 18 años que se presentó contando cómo descubrió que era homosexual.

Se sentaron a la mesa y a Gerard no se le veía nada cómodo con su cita. «Es que soy muy cortadito», se justificó él, que no hablaba y miraba al infinito. De pronto se excusó para irse al baño, donde llamó a una de sus amigas: «Muy mal, muy mal. No me ha gustado nada. Voy a coger una brocha de maquillaje y se la voy a llevar para que se retoque que lo necesita». Unos minutos después, desde el confesionario, contó que «antes besaría a un bote de maquillaje que a él».

«Se pone complementos para llamar la atención y que la gente lo mire», siguió Gerard, «me parece un circo y no me gusta nada este rollo». Con esas palabras estaba claro cuál iba a ser el desenlace, y cada uno se marchó a su casa por su cuenta.