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First Dates El descortés vacío de una comensal a su pareja en «First Dates»

María supo nada más ver a Javier que su pareja no le gustaba nada: «Le vi muy pequeño, enano»

CUATRO
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«Los solteros de "First Dates" llevan todo el día pensando solamente en enamorarse». Así anunciaba en Twitter el programa de Cuatro su sesión de este viernes. En efecto, mientras haya solteros obsesionados con «encontrar el amor» la permanencia del programa de Carlos Sobera está garantizada. Siendo así, todo indicada a que tendremos «First Dates» para rato.

El gancho del programa está en la diversidad, en la amplia gama de parejas que intentan enamorarse delante de millones de españoles. Si el espectador pone Cuatro en busca de ternura y de parejas poniéndose ojitos, lo encontrará. Si el espectador, que es lo más común, busca morbo, excentricidad y extravagancias, lo hallará con creces. Y van ya la friolera de 729 programas, una cifra de la que muy pocos formatos pueden presumir.

Estrenó la semana una pareja de transexuales que ya habían pasado por el plató, pero en su papel de chicos. Esta segunda cita era mucho más importante, ya que ambas aparecerían vestidas en su identidad de mujeres, en la que realmente se sienten cómodas. Pero las cosas no acaban ahí, y es que a las dos les gusta disfrazarse de Isabel Pantoja y ambas se presentaron vestidas y maquilladas como la célebre artista. Maribel, con sus 24 años, era la más apasionada de la tonadillera: «Yo cuando me subo a un escenario soy ella, solamente me convierto en ella, en nadie más», decía embriagada, «no la conozco pero desde aquí le hago un llamamiento: Isabel, quiero conocerte».

Más joven era su pareja, que se hacía llamar Imperio Reina y contaba con solo 22 años. Sobera las puso de espaldas cuando llegaron al restaurante y mantuvo la tensión durante un tiempo, hasta que las dejó darse la vuelta y conocerse en su estado femenino. Las dos se gustaron mutuamente yse sentaron contentas a cenar. Durante la cena descubrieron que tenían cantidad de cosas en común, empezando por su carácter «folklórico y alegre». La cita no pudo acabar sin que ambas se pusiesen a cantar y a bailar en el comedor canciones de la Pantoja. El resultado fue el previsible, y Maribal e Imperio decidieron tener una tercera cita.

La segunda pareja de la noche subió bastante la media de edad. Javier es un técnico madrileño de 59 años, separado con dos hijos que reconoce que «hasta ahora he tenido una vida de casado y llegó un momento en que me apetecía hacer cosas distintas». Javier hablaba hasta por los codos y empezó presentándose diciendo que «de joven era más viejo que ahora. Ahora soy más joven de mentalidad, es algo que he aprendido con los años...Estoy enamorado de la vida».

Para cenar con él llegó María, una portuguesa de la misma edad que Javier que buscaba «a un hombre que esté bien y que tenga dinero, como yo». María se presentó como una mujer fatal que siempre es «la que deja a la otra persona en la relación». Llegaba al programa con muchas ganas de enamorarse, pero al ver a su pareja se quedó congelada: «Me ha cambiado la cara porque me pareció muy pequeño, muy enano...Y como no me había gustado le dejé de hablar, yo estaba allí pero no escuchaba». No se quedó ahí la portuguesa, que reconoció que «no te voy a mentir, no me ha gustado y no le he escuchado...Tenía ganas de irme, la verdad».

Javier hablaba y hablaba, contándole a María toda su vida en detalle. Pero no era ciego, y reconoció que vio a su pareja «muy hermética, por eso no le he preguntado nada. Me parece que no se sintió muy cómoda cuando me vio». Con esos antecedentes, costaba creer que hubiese sorpresa y el desenlace fue el que estaba cantado: ambos se marcharon tan solos como habían llegado.