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First Dates La cruel pulla de una comensal sobre la edad de su pareja

Irene y Jesús tuvieron una cita agradable pero al final las cosas no cuajaron

CUATRO
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«First Dates» llega al segundo día de la semana recibiendo a más y más solteros, nunca se acaban los solteros, siempre hay más solitarios, desengañados, desarraigados que creen en la divina labor de Carlos Sobera. Las noches en las que ha abierto el restaurante del amor superan ya de largo las 706 y no parece que vaya a cerrar pronto sus puertas. En Cuatro se frotan las manos con la gallina de los huevos de oro que ha resultado el programa de citas, que anda recaudando en torno al 7,5% de la cuota de share todos los días.

Estrenó la noche África, una joven de 25 años de la sierra de Madrid con el pelo rosa que se presentó como «una persona peculiar porque lo que más me apasiona son las ciencias ocultas. Me apasiona la espiritualidad y lo esotérico, la telepatía...El tarot me ayuda a interpretar cómo es una persona, sus inquietudes, su carácter...». Además, añadió, buscaba «una pareja porque siempre busco el amor porque quiero sentirme querido».

Su pareja iba a ser Natalia, también madrileña pero de cinco años menos que hizo un retrato robot de lo que andaba buscando: «Quiero a una chica con los labios carnosos y unos ojos que transmitan, con tatuaje...». Sobera las presentó y se impuso un largo e incómodo silencio entre ellas. «Nos quedamos en silencio porque estábamos mirando cómo éramos, a ver quién daba el primer paso...», explicó Natalia.

Ya al poco de sentarse África le lanzó a su pareja la única pregunta que le importaba: «¿Crees en las ciencias ocultas? En el tarot y esas cosas...». Natalia no sabía que era un tema importante y contestó de pasada: «Sí, bueno, tengo curiosidad pero poco más». África le dijo muy seria que ella sí que creía «100%», y Natalia miró a su pareja con cara extrañada y sin saber muy bien cómo tomárselo. «Desde pequeña me tacharon de loca y no me comprendían por creer en esto», le confió África, que interrogó a Natalia sobre sus experiencias sobrenaturales. A la hora de la verdad las dos reconocieron que no había habido feeling y cada una se fue por su lado.

Poco después llegó Jesús, una granadino de 27 años que es fisioterapeuta que busca una pareja para fundar un hogar y una familia. El andaluz aseguró ser un gran amante de la música y le gustaría que su pareja también lo fuese. A cenar con él fue Irene, una veterana de «First Dates» cuya primera cita había sido un desastre. Camarera malagueña de 23 años que avisó que «bebo de todo menos cerveza...No la puedo ni oler». Jesús quedó encantado cuando la conoció, pues dijo que era «muy mona y con curvas, como a mi me gusta».

La conversación fue agradable y demostraron tener mucha sintonía entre ellos. A Irene le gustaba que tuviese una vida independiente, una casa y un trabajo estable. La cena fue bien aunque Irene le dejó alguna pulla importante a su pareja, como cuando le dijo que «tengo miedo de llegar a tu edad y verme como estás tú. Yo a los 27 quiero estar casada y con mi barriguita». Al final, aunque él quiso una segunda cita, ella prefirió marcharse sola.