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First Dates La confesión que dejó seco a un comensal de «First Dates»

Aurora fue allanando el terreno hasta soltarle a su pareja que estaba embarazada de cuatro meses

CUATRO
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La semana acaba de empezar en «First Dates», el espacio de citas que dirige Carlos Sobera en Cuatro y que no da a basta a recibir solteros. Los números hablan por sí solos, y el dating show supera ya holgadamente los 700 programas, y no hay señales que indiquen que vaya a agotarse pronto. Oleadas de solitarios que llaman a sus puertas buscando tener una oportunidad en el amor, y el público parece no cansarse nunca del espacio, como demuestran los excelentes datos de audiencia de «First Dates».

La primera en llegar al restaurante fue Andrea, una camarera barcelonesa de 23 años que lleva tatuado un enorme león a la espalda: «Mis amigas me llaman la leona porque soy la más grande y conmigo se sienten protegidas». La joven dijo ser una chica «muy independiente, porque hago siempre lo que me da la gana. Además, soy muy abierta y no me cuesta hacer amigos nuevos». Para acompañarla en su cita llegó Ricardo, un castellonense de 22 años que también se dedica a la hostelería y dice que «yo consigo siempre lo que me propongo porque soy muy activo. Además, soy muy alegre, muy familiar y muy cercano».

La primera impresión fue excelente para ambas partes. Ella aseguró haberse quedado prendada de «sus ojos y su sonrisa», mientras que él dijo que le había parecido «una chica muy simpática y con la que tengo muchas cosas en común». Sobera condujo a ambos a la mesa para que siguiesen conociéndose a su ritmo. En cuanto empezaron a charlar salió otro punto en común: ella está preparando oposiciones para ser bombera y él para policía. Pero pronto pasaron a un tema que no les unía tanto, como eran sus hábitos diarios: él es un auténtico espartano con dieta estricta y rutina de gimnasio mientras que ella prefiere beber cervezas.

No obstante, conforme fue avanzando la conversación Ricardo fue perdiendo convicción. «No es mi estilo, de hecho no es nada acorde con mi estilo. Tampoco es que vista mal, pero no va conmigo. Además, en general me gustan chicas más bajas», reconoció él. Al final, ella quiso tener una segunda cita con Ricardo, pero el castellonense declinó darle una segunda oportunidad: «Físicamente no me has llamado la atención, y eso para mi es importante».

Poco después llegó allí Aurora, una camarera de pisos de 38 años que dice que ahora «quiero buscar el amor porque estoy en un momento en el que me siento llena y con ganas». Aurora dijo estar buscando «una persona con los pies en la tierra y las cosas muy claras. Estoy en una situación muy bonita porque estoy embarazada de cuatro meses y algo...Pero que quede claro que no busco un padre, sino una pareja».

Su acompañante fue Sahi, un dj malagueño de 34 años que presumió de que «por el amor yo lo doy todo...Si yo amo a una persona soy capaz de dar mi sangre para que esté feliz». Sahi nació en Marruecos y aseguró haber pasado una infancia muy dura en la calle y por eso se define como «un superviviente». Se sentó a cenar con Aurora y los dos parecían satisfechos con el emparejamiento.

Empezaron a charlar con normalidad, y él le contó cómo había llegado a España desde Marruecos y cómo había salido adelante. «Aprendí a leer y a escribir sin haber ido nunca a la escuela», contó Sahi. Aurora fue allanando el camino para hacerle la gran confesión: «Yo ahora no trabajo, pero estoy en una situación muy buena...Te tengo que contar que estoy embarazada por inseminación artificial». Sahi quedó mudo y tardó en reaccionar, pues le costó creerse lo que oía: «Resulta que no he tenido una cita, ¡sino dos!. Nunca he tenido una cita con una mujer embarazada, y por eso no sé cómo tomármelo».

Pese al susto, la cita siguió transcurriendo con cordialidad. Aurora estaba encantada con Sahi y se veía claro que quería darle una segunda oportunidad. Él, del mismo modo, dijo que Aurora «merece que la conozca pase lo que pasé, así que tendremos una segunda cita».