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First Dates Dos comensales con pareja femenina buscan en «First Dates» una segunda pareja de su mismo sexo

Tanto Alejandro como Vincent tienen novia desde hace un tiempo y ahora buscan una relación paralela

CUATRO
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Esta tercera semana de julio la estrenó en «First Dates» Isabel, una camarera y modelo granadina de 21 años. «Yo tengo pecho natural», contó en su presentación, «por eso llevo siempre escote, porque me siento muchísimo más guapa cuando lo llevo». A Isabel le gusta mucho «participar en sesiones de fotos de bikini y lencería, me encantan los tatuajes y quiero tatuarme el cuerpo entero».

La joven le contó a Sobera que no le había ido «muy bien en el amor y he tenido pocas relaciones». Su problema, reconoció, es que es una persona «muy complicada porque tengo muy mal genio y hay días que estoy fatal, pero también soy cariñosa». Antes de que Sobera se fuese a buscar a su pareja, Isabel le recordó que no quería a «alguien celoso».

Su pareja fue Sergio, un camarero granadino de 24 años que se presentó como un chico «apañadico, simpático y...me gusta hacer putadas». La primera impresión para él fue excelente: «Su cuerpo me encanta y tiene unas curvas impresionantes». A ella lo que le gustó fueron los ojos de Sergio y sus muchos tatuajes. Isabel le contó que era una mujer con mucho carácter y mal genio, y Sergio explicó que le gustan «las chicas con carácter, pero dentro de un límite».

«Siempre voy destetada y no paran de mirarme», le confió ella, aunque Sergio ya se había dado cuenta de ello. Hablaron luego sobre sus aficiones y sus experiencias amorosas. Durante toda la cena hubo mucha sintonía y terminaron besándose en el reservado. El desenlace fue el esperado y ambos quisieron tener una segunda cita.

Bastante más peculiar fue la segunda cita de la noche. Alejandro es un estudiante madrileño de 21 alños que, desde hace tres y medio, mantiene con una chica «una relación abierta y poliamorosa». En «First Dates» buscaba a una tercera para incorporar a la relación: «Da igual que sea chico o chica. Mi novia prefiere a un chico y yo también, porque soy bisexual». Le contó también a la camarera, muy orgulloso, que «yo ligo más que mi novia porque soy más extrovertido que ella».

Para cenar con él llegó Vincent, un estudiante de cocina con 27 años y el pelo teñido de verde intenso. «No suelo caer muy bien», confesó en su presentación, «tengo un humor demasiado fuerte y soy demasiado verde». Para sorpresa de Sobera, Vincent también tenía una relación poliamorosa con una chica y buscaba a un chico para ampliar su relación.

«Nada más verle me llamó muchísimo la atención su pelo verde», reconoció el madrileño, «me recordó a unos dibujos que veía de pequeño». Pasaron a la mesa y se pusieron a charlar. Vincent le contó que era una persona «nómada, y ahora estoy viviendo en Zaragoza pero pronto me volveré a mudar. No me ato a nada». Hablaron un buen rato, por supuesto, de su peculiar forma de vivir el amor y de lo que esperaban de ese tercer miembro que buscaban.

Se dieron cuenta de que ambos eran grandes aficionados a los videojuegos, y hablaron sobre ello antes de pasar al sexo. Al final, aunque con ciertas reservas, los dos acordaron tener una segunda cita para seguir conociéndose entre ellos y conocer también a sus respectivas parejas.