Es Noticia

First Dates Una comensal sobre su pareja: «¡Vaya friki! ¡Lo que estará pensando mi hijo!»

A Isabel no le gustó el aspecto de José María pero acabó sucumbiendo al encanto de su personalidad

CUATRO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

«First Dates», con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón paa claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible. Más de 800 noches lleva en antena el espacio de Sobera. Y no es de extrañar, porque «First Dates» ofrece entretenimiento y diversión de todo tipo para los espectadores.

Estrenó la noche Mariana, una gaditana de 20 años que trabaja como higienista dental y por eso se «fija mucho en la boca de los chicos. Tiene que tener los dientos limpios y perfectos». La andaluza presumió de ser «atractiva, o al menos a mí me parece que lo soy». A Sobera le contó que le gustaban los hombres «morenos, con los ojos verdes y que sea pijito».

Para cenar con ella llegó Jorge, que cumplía los dos últimos requisitos. Este sevillano de 22 años, estudiante de empresariales, se presentó como un hombre «muy fogoso, me gusta hacerlo varias veces al día». Cuando Sobera le preguntó si se consideraba «pijito» él contestó que si le tocase cenar «con una antitaurina, vegana, feminista con pelos en los sobacos me sentaría con ella, pero igual pedía la cuenta antes de acabar». A Mariana le gustó Jorge ya a primera vista, en cambio a él se le veía más desilusionado: «No está mal, pero yo me esperaba otra cosa».

Se pusieron a hablar de deportes y de toros, y de pronto él le soltó que había olvidado su nombre. «Qué poca memoria, eso es que no le he interesado demasiado», se lamentó ella, «pero es verdad que tiene ese puntito de pijito malote que a todas nos vuelve locas». A la hora del desenlace, ella quiso tener una segunda cita con Jorge pero él dijo que quería «una segunda cita, pero no como pareja».

Bastante más estrambótica fue la pareja formada por Isabel y José María. Este último, un granadino de 38 años que trabaja como cortador de jamón, le soltó a Sobera un buen rollo sobre la meditación, el cosmos y las energías. En ese sentido pegaba mucho con ella, una operaria sevillana de 39 años que contó en su presentación que «la persona que vaya a estar conmigo va a tener que pasar cosas raras. A mí se me abren y cierran puertas, se me apagan las luces, de pronto se rompe un cristal...Cuando empezó a pasarme pensé que estaba loco, pero luego supe que no».

A primera vista a Isabel no le gustó nada: «Nada más verlo pensé ¡vaya friki! Lo que estará pensando mi hijo...». No obstante, esa primera impresión cambió en cuanto se sentó a hablar con él. «Es jn hombre con valores, me ha gustado su personalidad», reconoció. Pronto pasaron a hablar de cuestiones místicas, meditación y reiki. Pese a esta sintonía espiritual, a él no le convenció el aspecto físico de Isabel, «y sin eso ya no puede haber nada». Al final, ella dijo que sí y él recurrió al comodín de «como amigos».