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First Dates Un comensal presume de su «fama» como «músico»: «Las chicas se me acercan por interés»

Joan es un barcelonés de 21 años que dice querer ser «un artista sin que me etiqueten en un estilo»

CUATRO
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Este martes rompió el hielo en «First Dates» Alba, una estudiante barcelonesa de 19 años que dijo ser «una leona, porque todo lo que quiero siempre lo acabo consiguiendo». Le contó a Sobera que buscaba «un hombre un poco chulo pero bueno en el fondo, que me pique un poco y con el que me ría mucho». Con lo que se iba a reir seguro era con el pelo de Joan, su pareja. Este barcelonés de 21 años se autodenominaba músico.

«Yo soy un chico diferente, así me defino», contó Joan para explicar su estrambótico estilismo. Respecto a su músico, dijo que «ahora hago reggaeton y trap pero me quiero pasar al pop y al flamenco, porque yo quiero ser un artista y que no me clasifiquen». Lo que quedó claro es que Joan llegaba con muchos pájaros en la cabeza: «Las chicas se me acercan por interés, porque saben que me voy a hacer famoso y se adelantan».

La primera impresión fue positiva, y a ella le gustó especialmente que Joan se dedicase a la música. «El carácter de Alba es muy parecido al mío y tal vez podamos chocar», reflexionó él. Al poco de sentarse a cenar Joan volvió a presumir de los muchos fans que tenía y se quejó de que las chicas siempre se le acercan «interesadamente».

«Me encanta su personalidad y su chulería», reconoció ella, «pero le quitaría esos pelos y le pondría un conjunto un poco mejor combinado». No obstante, Joan no parecía estar dispuesto a dejarse cambiar de aspecto. Pese a ello decidió tener una segunda cita con Alba y ella también quiso seguir conociendo a Joan.

Apareció luego Marta, una camarera granadina de 34 años que llegó vestida de negro y con los brazos llenos de tatuajes. «La gente me ve con estas pintas y piensa que soy perroflauta o podemita, pero es todo lo contrario», explicó, «soy una tía con muchísimo carácter y me gusta la política, de hecho estoy afiliada a Vox». Su pareja sería Vicente, un tatuador valenciano de 48 años que presumía de tener mucho éxito con las mujeres. A primera vista a Marta le encantó Vicente, por ser alto, fuerte y lleno de tatuajes.

«Vamos a entrar en harina tú y yo», le soltó él, «¿eres de derechas o de izquierdas?». A ella le encantó esa pregunta, y dijo muy orgullosa que era de derechas. Para Vicente esa respuesta era música en sus oídos, y también manifestó ser simpatizante de Vox. «Las cosas empiezan a ir bien», se felicitó Marta. Empezaron y siguieron bien, por lo que al final ambos quisieron darse una segunda oportunidad.