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First Dates Una comensal justifica la okupación: «Yo también lo haría»

Fabián, la pareja de María Jesús, no estaba de acuerdo con ella pero no quiso entrar al trapo

CUATRO
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«Los solteros de First Dates son de enamorarse hasta durmiendo». Así anunciaba en Twitter el programa de Cuatro su sesión de este viernes. En efecto, mientras haya solteros obsesionados con «encontrar el amor» la permanencia del programa de Carlos Sobera está garantizada. Siendo así, todo indicada a que tendremos «First Dates» para rato.

Empezó llegando Antonio, un cerrajero de 39 años bastante guasón: «Vengo con una llave, que es la de mi corazón, para ver si alguien consigue abrirla». Antonio se definió como alguien «romántico y detallista. Me gusta preparar una cena con velitas, encender la chimenea, salir al campo». Le acompañó Jessica, con los 30 recién cumplidos, que dijo que llegaba «buscando un flechazo, que hace mucho que no tengo uno». La treintañera explicó que lo más importante para ella es «disfrutar de la vida, a tope y en todo momento».

La cita empezó por buen camino. A Antonio le gustó la forma de ser de Jessica y su manera de afrontar la vida. Durante la cita descubrieron que ambos comparten un espíritu aventurero y una experiencia amorosa bastante decepcionante. «Lo que más me ha gustado es que tenemos muchas cosas en común», reconoció ella. Al final, aunque él dijo querer una segunda cita, Jessica aseguró que no había habido flechazo y prefirió marcharse sola.

Para la segunda cita llegó María Jesús, una limpiadora madrileña de 51 años que aseguró que le había ido muy mal en el amor y que cree que «ya es hora de que tenga lo que me merezco. Yo soy una luchadora, porque siempre he tenido que luchar, asi que lo conseguiré». Su cita sería Fabián, un albañil argentino de 51 años que también vive en Madrid. Él dijo sentirse cómodo con María Jesús y ella también parecía satisfecha aunque puso una pequeña pega: «Que se llame como mi padre me da un poco de mal rollo».

Un poco más adelante, cuando hablaban de lo altos que están los precios del alquiler, salió a colación el tema de los okupas. «Me parece muy bien que si no tienen donde vivir se metan en una casa vacía. Me parece perfecto», expuso ella, «tal y como están las cosas me parece normal. Yo si no tuviese un hijo pequeño haría lo mismo». Fabián no estaba muy de acuerdo con su postura, pero prefirió no entrar al trapo. Pese a ese desencuentro, coincidieron en todo lo demás y quisieron darse una segunda oportunidad.