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First Dates Una comensal de «First Dates» se topa en el restaurante a su expareja con su nueva novia

Nada más llegar a la barra de «First Dates»miró hacia el comedor y se quedó pálida

CUATRO
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La del martes fue la noche 859 de «First Dates» en las pantallas de Cuatro, y no tiene visos de que el programa vaya a terminarse pronto. Carlos Sobera recibe todos los días en su restaurante del amor a decenas de solteros ansiosos por encontrar el amor.

Uno de esos solitarios fue Adrián, un youtuber madrileño de 23 años que se presentó como un «soñador, me gusta tener objetivos grandes y sí que es verdad que estoy un poco en las nubes». El joven explicó que en su canal de Youtube, dedicado al coaching, «ayudo a las persona a quitarse los miedos. En mi adolescencia yo era tímido y cohibido, y me metí en el mundo del coaching y del crecimiento personal y a través de eso he creado mi negocio inspirando a otros a hacer lo mismo». Adrián contó que buscaba a una chica «emprendedora, con autoestima y a la que no le importe lo que piensen los demás».

En ese perfil debería encajar María, una toledana de 19 años que tiene su propia tienda de ropa y al mismo tiempo estudia farmacia. «Mi carácter es difícil de llevar, lo reconozco», confesó al llegar, «por eso quiero a un hombre que me sepa llevar, que no sea calladito». Nada más llegar a la barra del restaurante miró hacia el comedor y se quedó pálida. Sentado en una mesa, cenando con su nueva pareja, estaba el exnovio de María. «Júramelo, madre mía», empezó a decirse muy inquieta. «Estoy flipando, ahí estaba él sentado con la otra. Todos aquí en amor y compañía».

La camarera la llevó hasta la mesa para conocer a Adrián, que a ella no le gustó «a primera visto, pero ya veremos si me encaja su personalidad». Ella no paraba de mirar de reojo hacia la mesa de su exnovio mientras él explicaba a qué se dedicaba. «Ha sido un poco surrealista eso del coach, no lo he entendido», comentó en el confesionario.

Adrián estaba encantado con su pareja, y le gustó especialmente que tuviese una empresa a su temprana edad: «Eso significa que es emprendedora y que se diferencia del resto». Él se marchó al baño y la camarera se acercó a la mesa a preguntarle cómo iba la cita. María confesó qué era lo que la preocupaba: «Es que está allí mi exnovio». La camarera, muy sorprendida, rio y le contó que «es la primera vez que pasa».

«No pienso ir a pedirle consejo», zanjó ella, «me salió rana no, sapo. No creo que entienda mucho». Cuando Adrián volvió a la mesa también le contó a él que su exnovio estaba a unas mesas de distancia. A él le hizo gracia y le pareció muy divertido, y se puso a tomarle el pelo a María diciéndole que a la salida irían a saludarlo. El hecho de tener a su expareja cerca ayudó a María a compararlo con Adrián: «Es mucho más majo y agradable y mi ex era lo contrario. Me quedo con Adrián». El desenlance fue feliz y ambos quisieron seguir conociéndose en una segunda cita.