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First Dates Un comensal de «First Dates» se deja llevar por sus instintos más primarios: «A mí unos buenos pechos me encantan... ¡y me ciego!»

Nuño, que visitó el programa de Carlos Sobera este jueves, se mostró encantado con Queralt, la mujer con la que le emparejó el formato

Nuño, este jueves en «First Dates»
Nuño, este jueves en «First Dates» - MEDIASET
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Carlos Sobera regresó este jueves por cuarta vez en la semana a «First Dates», con una nueva retahíla de solteros buscando emparejarse en el «dating show» de Cuatro. Lo hizo en una noche especial para los comensales del restaurante del programa, pues todos ellos debían cocinar para sus parejas.

Así, todos llegaron al formato con un menú preparado para la ocasión. Entre ellos, Queralt y Nuño, una de las parejas de la noche y a los que «First Dates» trató de unir.

Queralt, de 33 años y natural de Badalona, llegó al programa con sinceridad. «Tengo un hijo de trece años, que tuve muy joven. Antes pesaba 130 kilos y he perdido casi 70», le dijo a la camarera Lidia Torrent, nada más llegar al programa de Cuatro.

Instantes después, fue Nuño quien se personó en el restaurante del programa. El joven, también de 33 años, natural de Burgos aunque residente en Barcelona, quedó obnubilado nada más ver a Queralt. Literalmente. «¡Menudos pechos tiene!», espetó a las cámaras del programa, según se sentó a la mesa.

Ambos comenzaron a desgranar detalles de sus respectivas vidas, aunque Nuño no lograba reprimir sus instintos más primarios. «¡No sé ni dónde mirar... se me van los ojos!», confesaba, casi incapaz de apartar la vista del escote de su pareja. «Reconozco que a mí unos buenos pechos me encantan... ¡y me ciego!, afirmó en «First Dates».

A Queralt, por el contrario, no parecía encantarle su cita. «Físicamente no es mi prototipo. Me gustan los chicos más grandes que yo, y él no lo es», explicaba. Sobera, por su parte, parecía tener claro el veredicto. «A Nuño, no hay nada de Queralt que no le guste, aunque para Queralt, él está muy delgado», relataba el presentador.

Cuando llegó la hora de la verdad, Nuño lo tuvo claro. «A mí me gustaría quedar otra vez contigo, conocerte más. Tendría una segunda cita», se aventuró. Pero por desgracia para él, Queralt también sabía lo que quería. «A mí no me gustaría tenerla, porque físicamente no eres mi prototipo», espetó, para cerrar la velada en «First Dates».

El joven, sin embargo, no se rindió e intentó dejar una puerta entreabierta. «Bueno... podemos quedar para tomar algo, aunque sea como amigos», sugirió. «¡Vale! ¡Luego nos damos el Instagram!», convino Queralt, que en cambio no parecía abierta a encontrar el amor con Nuño.