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First Dates Una comensal abandona su cita en «First Dates» emocionada al acordarse de su expareja

Clara se desahogó con una de las camareras de «First Dates» y le confesó que se había acordado «de personas pasadas»

CUATRO
Actualizado
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Este martes se emitió en Cuatro el programa número 901 de «First Dates», espacio de citas que presenta Carlos Sobera. Una de las primeras en llegar al plató fue Clara, una diseñadora y estilista de 61 años que llegaba desde Almería: «Quiero vivir la vida y disfrutarla a tope haciendo cosas». Clara contó que había pasado 28 años casada «pero eso se ha roto. Ahora llevo seis años sola porque estoy muy metida en mi trabajo». Confesó que ella necesitaba a «un hombre que me rompa los esquemas».

Sobera le preguntó a la comensal qué tipo de hombres le gustaban, y ella respondió que buscaba una pareja «culta, respetuosa y elegante. No me gusta la palabrería ni que me prometan cosas». Al menos esta última cualidad la cumplía José Manuel, un comercial de 68 años ya jubilado. «Soy una persona activa y me gusta hacer cosas», confesó en su presentación. Con su aspecto atildado y sus gafas oscuras Sobera le dijo que parecía «una mezcla entre Jack Nicholson y Flavio Briatore».

La primera impresión fue para José Manuel muy positiva: «La he visto una mujer atractiva y muy femenina». Le agradó también que Clara fuese detallista y le hubiese traído una bolsa de caramelos. Se sentaron a cenar y empezaron con una conversación muy cortés y educada sobre su trabajo y los avatares de su vida. Clara le contó a José Manuel que quería quedarse a vivir en algún lugar de Andalucía y él confesó que también era un amante del sol y de la playa: «Veo que tenemos los mismos gustos».

Todo iba aparentemente sobre ruedas, aunque Clara dijo en el confesionario que veía a José Manuel «demasiado tranquilo, y yo no puedo estar tranquilita». Fueron ganando en confianza conforme pasaban los minutos y se pusieron a hablar sobre el amor y sus relaciones pasadas. «Muchos hombres perdieron a la mujer de su vida por no saber valorarla», se lamentó el madrileño. De pronto, a ella empezaron a escapársele las lágrimas: «No me hagas llorar...¿Me permites ir al baño?».

Clara se levantó apresurada y se fue a secarse las lágrimas. José Manuel dijo que la veía «muy tocada, como si su corazón le dijese "cuidado"». Clara, después de ir al baño, se metió en una sala adjunta al restaurante para llorar junto a una de las camareras. «Estyo muy sensible», explicó. «¿Por qué te ha pasado esto?», se interesó la camarera, «¿te ha dicho alguna cosa que te haya recordado a algo?». «Me han venido recuerdos de personas pasadas», reconoció Clara, «no me creo nada de los hombres, y ya en otras citas me ha dado el bajón. Creo que no estoy preparada».

Al cabo de un rato volvió a la mesa y le contó a José Manuel lo que le había pasado. «Hay que olvidar el pasado», le recomendó él. Al final, aunque él quiso darle una segunda oportunidad, ella prefirió que mantuviesen su relación únicamente como amigos.