ES NOTICIA EN ABC

First Dates La catastrófica cita entre una youtuber y un influencer: «Su humor es una mierda»

Jona y Ana Isabel empezaron con mal pie y la cita no hizo sino empeorar conforme pasaban los minutos

CUATRO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Este miércoles Carlos Sobera continuó en «Fist Dates» con su labor de celestino nacional. Una de las primeras en llegar al restaurante fue Asunción, una murciana de 54 años que buscaba a un «hombre leal, porque me he equivocado al elegir a mis parejas y no me he sentido querida». Para cenar con ella llegó José, un administrativo murciano de 56 años que quería encontrarse con una mujer que le quitase al aliento a la primera impresión.

Sobera les presentó frente a la barra y empezaron haciéndose la batería básica de preguntas. En ese punto descubrieron que ambos eran murcianos, algo que les hizo empezar la cita con mejor disposición. Ya en la mesa se pusieron a hablar sobre sus familias y sus hijos, nietos incluso en el caso de Asunción. Una vez que ya habían roto el hielo empezaron a charlar sobre temas más personales. Él quiso saber qué hacía ella los fines de semana.

«Soy más diurna que discotequera», reconoció Asunción, «esa música tan cañera no me gusta y mi estilo de vida es otro». José, aunque no dijo nada a la cara, contó en el confesionario que eso no le había gustado nada: «Me esperaba algo más moderno». Luego salieron a relucir sus experiencias amorosas y sus fracasos matrimoniales. Pese a que la cita fue correcta y distendida, al final ninguno de los dos quiso tener una segund cita y cada uno se volvió a Murcia por su lado.

Bastante más joven era Jona, un castellonense de 20 años que dijo dedicarse a ser promotor de fiestas. «Yo soy una persona única, no soy la copia de nadie», contó en su presentaciíon, «tengo una forma de hablar que nadie más tiene y que es diferente a la de los demás. Hago unas bromas que nadie más hace». Al entrar a «First Dates» le contó a la camarera que él se movía «por Instagram, donde tengo 4000 seguidores y sube unos vídeos que la gente se mea de risa».

«Pero ojalá me fuese igual de bien en el amor que en las redes», lamentó el joven, que dijo buscar a una chica «celosilla, pero no en exceso». Su pareja iba a ser Ana Isabel, una bilbaína de 20 años que estudia Bachillerato pero dedica la mayor parte de su tiempo a subir vídeos a Youtube: «No espero dedicarme profesionalmente a ello, porque no tiene muchas salidas, pero de momento me gusta hacerlo». La primera impresión no pudo ser peor, pues a él no le gustó nada su aspecto ni a ella le hizo gracia que viviese tan lejos de ella.

Tampoco ayudó mucho a mejorar la situación la actitud de Jona: «Los de Bilbao sois muy bastos, ¿no?». Ana Isabel se sintió ofendida por sus palabras: «Eso son tópicos, como si dices que los catalanes son tacaños. Yo no soy basta, me arreglo y no hablo alto». La cita empezó con mal y prosiguió con uno todavía peor. Como no podía ser de otra forma, empezaron a hablar sobre sus redes sociales y los seguidores que tenían. Ella no quiso decírselo y él le dijo que tenía 4000. «Pues no son muchos», soltó Ana Isabel con afán de venganza.

«Yo no digo que soy influencer», se defendió Jona. «No sé qué se cree con 4000 seguidores», se burló ella en el confesionario. La cita siguió de mal en peor, y él no paraba de vacilarla. «Te gusta mi mirada, ¿verdad? Es muy penetrante», le preguntó a la vasca, que dijo tener ganas de «meterme debajo de la mesa». Él siguió con su estilo burlón y Ana Isabel amenazó con levantarse e irse del restaurante. «Su humor es una mierda», dijo ella en el confesionario, «tiene cometarios que de humorísticos no tienen nada».

«Pues eres muy bajito», soltó la vasca como quien no quiere la cosa, unas palabras que le dolieron al valenciano. «Pues tú tampoco eres muy alta», replicó él, y de esa guisa sigueron hasta el final de la cena. Al final ninguno de los dos quiso tener una segunda cita, y ella explicó que se debía a que había habido «comentarios que no me gustaron nada».