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First Dates La agresiva discusión de una pareja en «First Dates»: «No te he invitado porque me has caído mal»

Desde el principio se veía que Manuel y Manuela no congeniaban, pero no hasta el punto de despedirse con la brusquedad con la que lo hicieron

CUATRO
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El experimento sociológico de «First Dates» encara una nueva semana con el objetivo confeso de encontrar pareja a los solteros más excéntricos de nuestro país, pero con el velado cometido de mostrarle al mundo un inventario de personajes irrepetibles que obligan al espectador a reflexionar sobre los límites de la condición humana.

El celestino Sobera capitanea esta singular aventura con la ayuda de un equipo que se afana por exprimir al máximo las posibilidades de los aspirantes y de emparejar a los comensales de tal forma que la cita resulte lo más explosiva y jugosa posible. Este lunes los guionistas decidieron empezar el programa por la tercera edad, sentando a cenar juntos a Manuela y Manuel, de 71 y 70 años, que ya antes de sentarse a la mesa se pusieron a bailar samba por todo el comedor.

Ella, que a pesar de haber pasado las siete decenas de años seguía creyéndose una jovencita de 20, juzgó a su pareja negativamente desde que empezó a hablar con ella. «Me pareció muy mal lo que me dijo de que había tenido muchos rollos antes de venir a la cita, y le veo muy tristón. Yo soy muy alegre, y al poco de empezar hablar con él ya me sentía deprimida. Es un poco pesadito», confesó al poco de empezar su cita, «no tengo ninguna intención con este señor». A partir de ahí, la cita ya no albergaba ningún interés: Manuela ya había descartado a Manuel y a Manuel no se le veía muy apasionado con Manuela.

El deselance, aunque estaba claro por dónde iba a ir, alcanzó unas cotas de tensión que el espectador no se esperaba. Manuel, solamente un año menor que su pareja, dio un motivo para no tener una segunda cita con ella un tanto extraña: «No quiero una segunda cita contigo porque eres muy mayor». A Manuela no le sentó nada bien el comentario, y salió a la contra afilando los cuchillos: «Pues usted es un roñoso, porque lo mínimo que tiene que hacer un caballero en una primera cita es pagar la cena». Y de nuevo Manuel, contundente: «No te he pagado la cena porque me has caído mal». Durante un minuto más siguieron intercambiándose reproches y pullitas: «Bueno, usted con lo joven que es acabará encontrando lo que busca», se despidió cortante e irónica Manuela.

Acto seguido, «First Dates» puso en pantalla a la típica pareja de autodenominados frikis que de tanto en cuando se dejan caer por el restaurante del amor. Sevillanos los dos, amantes de la cultura japoneses y con peinados extraños. Él se llama Eulogio, aunque ya hace años que se rebautizó como Rem, y ella, María, es una estudiante de peluquería canina con el pelo morado. Los comensales encajaron y congenieron desde el minuto uno, no solamente por sus aficiones en común, sino porque además descubrieron que habían pasado por experiencias vitales muy similares, como el acoso escolar. El final estaba cantado: Rem y María volverían a verse para tener una segunda cita.