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1.482 euros al mes para toda la vida

1.482 euros al mes. Dos pagas extraordinarias al año más otra de productividad. Un trabajo estable, casi de por vida, al abrigo de una compañía pública y con posibilidades de salir por radio y

POR LETICIA COVADONGA. FOTO DANIEL G. LÓPEZ MADRID.
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1.482 euros al mes. Dos pagas extraordinarias al año más otra de productividad. Un trabajo estable, casi de por vida, al abrigo de una compañía pública y con posibilidades de salir por radio y televisión.

Este reclamo reunió ayer en Madrid a unos 8.200 candidatos a una de las 212 plazas de informador en RTVE, una oportunidad casi única de ganarse un seguro de vida laboral para el que había que aguantar colas bajo un sofocante calor, amén de ser titulado superior y haber abonado 20 euros por cabeza en concepto de tasas.

Política, economía y deportes

El pabellón número nueve del recinto ferial Ifema fue el lugar elegido por los responsables de la Corporación para acoger las pruebas teóricas de la oposición, un duro proceso selectivo que, no obstante, sólo aportará un máximo de 30 puntos sobre cien, previo examen tipo test con un centenar de preguntas en su mayoría sobre política, economía, deportes y, por supuesto, la nueva RTVE.

Gran parte de los candidatos que ayer se presentaron no superan los 35 años, son jóvenes en prácticas laborales o con trabajos mal remunerados -«¡ya quisiera yo ser una mileurista!», decía Raquel M.- que ven en el examen una oportunidad de futuro. «Estoy trabajando en un periódico regional, un empleo mal pagado y con las pruebas aspiro a tener algo fijo y un salario mejor», aseguraba Diana R., una joven periodista madrileña.

Unos metros más allá, Jimena, redactora desde hace más de una año en una agencia de noticias con cobertura nacional declaraba que realizar estas pruebas «es una obligación si eres periodista, además de una oportunidad para encontrar una estabilidad económica y laboral. Sobre todo con los tiempos que corren».

La hora prevista para la prueba eran las 18,00 horas, aunque la organización había solicitado a los candidatos que estuvieran presentes al menos con sesenta minutos de antelación. Pero, claro, la auténtica marea humana que se arracimó junto a las puertas del pabellón nueve hizo saltar por los aires todo protocolo previsto.

Al principio, los encargados de seguridad exigían el DNI a la entrada. A las 18,15 horas, ante la imposibilidad de controlar el acceso en semejantes condiciones, se permitió la entrada libre. «La documentación se mostrará al final del examen», se repetía por megafonía.

«Vengo desde Huelva. Me he gastado el dinero en el billete sólo para estar aquí. Todo esta previsto desde hace meses. ¿Por qué no se hacen bien las cosas?», protestaba iracundo Javier.

«Todo estaba mal hecho. No nos han informado bien. Quien no tenga internet en casa o esté de vacaciones no habrá podido enterarse del horario defintivo de la prueba», repetía Diana.

La categoría de informador incluye varias escalas: redactor, redactor jefe, programador, locutor comentarista, locutor de radio y locutor de TV. Todos ellos con salario D-1 y un futuro más o menos seguro. Sin embargo, para algunos de los asistentes el principal atractivo de la convocatoria es la oportunidad de conocer un gran grupo de comunicación.

«Lo que me resulta realmente importante es aprender a moverme en el mundo de la comunicación. Saber cómo actuar en cada momento y descubrir realmente si me gusta este trabajo y si interesa seguirlo», explicaba Olivia, de 25 años, licenciada en Comunicación Audiovisual, y con un trabajo «totalmente alejado» del periodismo.

Sólo uno de cada doce aprobará el examen y pasará a la definitiva prueba práctica de septiembre. La suerte, ya saben, está echada.