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First Dates

La delirante pareja espiritualista del primer «First Dates» de 2019

Tanto Farah como Norbert tenían inquietudes espirituales pero su relación no acabó de cuajar

CUATRO
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Este miércoles se emitió en Cuatro el primer «First Dates» del año. Y es que por mucho que pasemos la hoja del calendario los solteros siguen queriendo enamorarse al igual que en 2018, y no serán pocos los que se habrán puesto encontrar pareja como propósito para 2019. Son ya 802 las noches que llevan Carlos Sobera y su equipo sentando a cenar a las personas más diversas de nuestro país, pero todos ellos con un mismo objetivo.

Luis y Esther fueron la primera pareja en pasar por el restaurante. El primero es un camarero madrileño de 25 años que lleva todo el cuerpo lleno de tatuajes y a través de los cuales, dice, cuenta la historia de su vida. Empezaba bien la cosa pues Esther, también madrileña y cinco años menor que él, dijo ser una enamorada de los tatuajes. Cuando se sentaron y empezaron a hablar las cosas fueron a mejor, pues ambos se atrajeron físicamente y tuvieron sintonía en su conversación. Las miradas que se echaron hablaban por sí mismas y al final de la cita decidieron darse una segunda oportunidad para seguir conociéndose.

Bastantes más años tenían los solteros de la segunda pareja de la noche. Noemí tenía 38 años y trabaja como higienista dental en Terrasa y Elier, de 35, es un salmantino que se gana la vida como entrenador canino. La primera impresión no fue mala, pero tampoco todo lo contrario. Toda la cita fue un «ni sí ni no». Ninguno de ellos parecían muy ilusionado con su pareja, aunque la conversación fue correcta y cordial en todo momento. Pronto se dieron cuenta de que tenían formas muy diferentes de afrontar la vida. Por ejemplo, mientras Noemí prefiere aprovechar el día y quedarse en casa por las noches, a Elier sigue tirándole mucho la vida nocturna. No fue el único desencuentro, pese a lo cual ella quiso tener una segunda cita. No obstante, Elier rechazó la propuesta y cada uno se fue por su cuenta.

La pareja más delirante de la noche llegó de la mano de Farah, una mujer de ascendencia belga, 47 años y que vive entre Madrid y Oviedo. Farah dice ganarse la vida como actriz y escritora, y llegó presentándose como una mujer «con mucha energía interior y espiritual. Soy como España, que es un país que ama la vida y siempre resurge aunque haya sufrido mucho». Tenía muy claro que ella a un hombre le pedía «mucha fuerza interior».

Farah cenaría con Norbert, también belga. Este hombre de 65 años vive en Madrid y trabaja en lo que llamaba «eventos espirituales»: «Yo miro la mano de una persona y puedo tener información sobre ella». A Norbert, a primera vista, Farah le pareció atractiva y se sentaron a cenar con buena disposición.

Pronto empezaron a hablar de sus temas espirituales. Norbert le contó que usaba ropa del Tíbet, intentaba comer poca carne, el tipo de eventos que organiza...«Ese no es mi mundo aunque tengo un lado espiritual, pero no en esa dirección», confesó ella. No obstante, ambos parecían entretenidos y absortos en la conversación. Pero al final, cuando él estaba invitándole a una «cena bonita», Farah le dijo que sería mejor que fuesen solo amigos.