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El declive de Cuatro: De la información política a realities fracasados

La cadena de Mediaset anotó en septiembre uno de los peores datos de audiencia de toda su trayectoria

Cuatro clausuró «Las mañanas de Cuatro», su único programa de información política, para emitir en su lugar «Mujeres, hombres y viceversa»
Cuatro clausuró «Las mañanas de Cuatro», su único programa de información política, para emitir en su lugar «Mujeres, hombres y viceversa» - CUATRO
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El principio del curso se está haciendo muy cuesta arriba para Cuatro. Los datos de audiencia del pasado mes de septiembre dan cuenta de una situación desoladora, y es que la cadena de Mediaset anotó uno de sus mínimos históricos en cuota de share con un pobre 5,3% según datos de Kantar Media. Solamente en sus tres primeros meses de emisión (noviembre y diciembre de 2005 y enero de 2006) obtuvo cifras más bajas. Todas las franjas horarias de Cuatro hacen aguas y pierden audiencia a ritmo acelerado, pero especialmente preocupante es el hundimiento de su franja matinal.

Precisamente la evolución de la programación matutina de Cuatro nos permite hacernos una idea de los derroteros que está siguiendo el canal. En enero de este año Telecinco, el buque insignia de Mediaset, decidía deshacerse de «Mujeres, hombres y viceversa» y cedérselo a Cuatro. El formato llevaba varios meses perdiendo espectadores y Mediaset intentó hacerlo revivir, sin éxito, en las tardes de Cuatro.

En mayo, y de forma totalmente inesperada, Mediaset decidió fulminar «Las mañanas de Cuatro», eliminando así su único programa de contenido político y el que registraba una mejor cuota de pantalla de toda la cadena. Para cubrir el vacío dejado por el programa que presentaba Javier Ruiz, Mediaset puso en su lugar «Mujeres, hombres y viceversa», una decisión muy criticada por los espectadores. Esta sustitución, además de ser representativa de la tendencia de la cadena, supuso un desastre para sus resultados: cuando se emitían «Las mañanas de Cuatro» la cadena promediaba un 10,6% de cuota de share en la franja matinal, y al suprimir el programa de la parrilla cayeron hasta el 5,3%.

Pérdida de identidad

Hace ahora diez años el Estudio de la Imagen GECA (Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual), considerado el barómetro nacional sobre el entorno televisivo, demostraba que Cuatro era una cadena al alza, siendo la tercera más valorada por encima de TVE o La Sexta. En ese informe Cuatro se situaba a la cabeza en retransmisiones y programas deportivos (fue el canal que emitió la Eurocopa de 2008) y en series extranjeras (en su parrilla podían verse «House», «Anatomía de Grey» o «Dexter»). Además, «Callejeros» era el programa de producción propia más valorado por los espectadores.

Desde entonces Cuatro ha ido perdiendo esa identidad que le garantizaba una audiencia fiel y satisfecha. Las series, que durante un tiempo fueron el orgullo de la cadena (uno de sus lemas fue «Las series eligen Cuatro»), son de peor calidad y se emiten en horario de tarde. Ficciones de segunda como «Hawai 5.0» o «NCIS: Los Ángeles» ni enganchan al espectador ni llegan al nivel de los grandes aciertos que tuvo la cadena, como «Entre Fantasmas», «Kyle XY» o «Medium».

Tampoco los realities de Cuatro acaban de cuajar. En la última temporada ha sumado fracaso tras fracaso con unos formatos extravagantes y muy poco atractivos. Solo «Los Gipsy Kings» parece seducir al público, y su última temporada cosechó unos datos de audiencia que rondaban siempre el 10%. Para aprovechar el tirón, Cuatro emitió un spin off de tres episodios, «El embarazo de la Rebe», que superó el 12% de cuota de share.

Pero otros de sus realities no tuvieron tanta suerte. En septiembre Cuatro lanzó «Misión exclusiva», un programa que llevaba meses anunciando en el que se siguen los pasos de un grupo de paparazzis en Ibiza. Los datos de audiencia fueron pésimos: en su estreno apenas alcanzó el 5,5% y las semanas posteriores se desplomó a 4,1 y 3,4%. «Bienvenidos a mi hotel», otra de sus apuestas de la temporada, tampoco está teniendo una gran acogida entre la audiencia. De hecho, el reality hotelero está empeorando los registros de «Ven a cenar conmigo», un formato al que Cuatro ha decidido darle un descanso.

La cadena atraviesa ahora un momento en el que tiene que replantearse su estrategia y su identidad. Los próximos meses serán cruciales para certificar si se consolida su tendencia a la baja o si logra ponerse a la altura de Telecinco, su hermano mayor, que ha liderado el arranque de esta temporada con la emisión de «The good doctor» y todas las variantes de «Gran Hermano VIP».