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¿Cuánto le cuesta a España participar en el festival de Eurovisión?

¿Cuánto le cuesta a España participar en el festival de Eurovisión?
JAVIER ESCARTÍN | MADRID
Actualizado
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Debido en gran medida a los pobres resultados que España obtiene anualmente en el festival de Eurovisión, muchos ciudadanos suelen preguntarse cuál es el coste real de la participación de nuestro país en este evento. Esa misma pregunta se la trasladó hace un año el Partido Popular al por entonces presidente de RTVE, Luis Fernández, durante una sesión en el Congreso de los Diputados. Fernández desveló el misterio: 285.000 euros.

Ésa es la cantidad de dinero que se invirtió en la participación de Soraya Arnelas en el festival del año pasado. La extremeña sólo pudo obtener un penúltimo puesto en la gran final.

¿Es realmente una cifra exagerada como para plantearse la posibilidad de abandonar nuestra participación, o se adecua a los gastos habituales de una producción audiovisual cualquiera de nuestros días? La comparativa, una vez más, es vital para entender el gasto real que supone participar cada año en el festival de Eurovisión.

En aquella comparecencia, Luis Fernández detalló que de los 285.000 euros, 224.000 (es decir, un 78,59% del gasto total) es el coste del canon que TVE tiene que pagar a la Unión Europea de Radiodifusión (UER), el ente encargado de organizar el festival. Sin embargo, Eurovisión es sólo uno de los servicios que proporciona la UER, ya que también ofrece a sus «abonados» programas educativos, documentales y coproducción de series de animación, además de imágenes para informativos y negociación de algunos derechos de difusión de retransmisiones deportivas. Por tanto, el canon que se paga a la UER no es exclusivamente sólo para garantizar la participación de España en el festival. Además, al ser nuestro país uno de los cuatro que más dinero aporta, cuenta con el privilegio de acceder directamente a la final del certamen sin tener que pasar por la criba de las semifinales, al igual que Francia, el Reino Unido y Alemania.

El resto del dinero invertido en la candidatura de Soraya sirvió supuestamente para pagar viajes, alojamiento y otros gastos comunes. Por ejemplo, el alquiler de las cabinas de los comentaristas cuesta a cada televisión 12.000 euros. Por ello, este año, los narradores belgas han decidido contar la gala desde Bruselas y no acudir a Oslo.

La cifra general destinada a la participación española en Eurovisión no se aleja a la inversión habitual para otra producción audiovisual. Un capítulo de una serie como «Cuéntame cómo pasó» o «Águila roja» cuesta alrededor de 300.000 euros y un gala en «prime time» difícilmente no sobrepasa los 200.000.

Una inversión que, además, casi se recuperaba con la publicidad que emitía antes TVE. En la misma comparecencia, Luis Fernández apuntó que los ingresos que había tenido la cadena pública por el festival fueron de 265.000 euros. Por tanto, sólo se perdieron 20.000 euros. Un coste asumible sobre todo para un programa que el año pasado congregó a más de cinco millones de espectadores, lo que se tradujo en un 35,9% de share. Resulta difícil hoy en día, fútbol aparte, encontrar un programa que obtenga unas cifras semejantes.

El coste real en una televisión pública sin publicidad

Los datos de 2009 no son, sin embargo, un reflejo del coste de la candidatura de Diges este año, puesto que desde el 1 de enero TVE no emite publicidad. Por tanto, la cadena ya no puede recuperar parte de esa inversión como ha ocurrido en los últimos años y el gasto podría dispararse hasta los 300.000 euros. Además, cuando el representante está apadrinado por una discográfica, el sello de música debe correr con los gastos de promoción de la candidatura y la estancia en la ciudad anfitriona. Sin embargo, cuando Daniel Diges fue elegido como representante, el madrileño todavía no había fichado por la Warner, firma que finalmente le ha permitido lanzar en los últimos días su disco al mercado. Por ello, es posible que TVE también esté asumiendo esos costes, por lo que la cifra sería mayor que la del año pasado.

A pesar de todo, el gran desembolso en el festival de Eurovisión viene dado realmente cuando al país se le encarga organizar el evento. A pesar de las aportaciones de los distintos participantes y de la propia UER, la inversión es responsabilidad del anfitrión. En los dos últimos años, hemos podido ver como los rusos destinaban 31 millones de euros a la organización del festival, mientras que los noruegos este año han decidido rebajar la cifra a 24 millones. Los patrocinadores y la venta de entradas, en buena medida, pueden ayudar a lograr parte de esa inversión.

Sin embargo, en el caso de que Daniel Diges obtuviera la victoria el próximo sábado en Eurovisión, España no está obligada a organizar el festival y, por tanto, tampoco a asumir el elevado coste del mismo. Sólo si el país está dispuesto a ello y cumple con los mínimos logísticos que impone la UER, puede llevarse a cabo el proyecto. La cuestión es si ahora, en plena época de recortes y «decretazos», TVE estaría dispuesta a asumir dicho gasto y traer de nuevo el festival a España 41 años después.