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El corte de una comensal ante las fanfarronerías: «El que habla mucho tiene poco de abajo»

Mikel presumía de ser incansable sexualmente, pero Marian no se creyó sus bravuconadas

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La noche del jueves en el restaurante del amor fue para segundas oportunidades. Casi todos los solteros que pasaron por el plató ya habían estado en «First Dates».

Una de las primeras en llegar fue Marian, hostelera leonesa de 50 años que se definió como «impulsiva, divertida y arrolladora». Para dejarle a su pareja una pista escribió en un papel los tres grandes placeres de su vida: «Viajes, moda y sexo. ¡Para qué más!».

Su compañero a la mesa fue Mikel, bilbaíno jubilado de 58 años. Para el vasco, «el sexo es muy importante, casi más que la comida», algo con lo que en principio coincidía con Marian.

Empezaron a hablar de ello, compitiendo por quién era más sensual de los dos. «Para mí es el 90% de una relación», presumió Mikel. Él siguió: «Te levantas por la mañana de mala ostia y pa, pa, pa, ya te quedas más relajado». Marian no se creyó las bravuconadas del vasco: «El que habla mucho luego de abajo tiene poco».

Al final, pese a que la cita fue amena y divertida, los dos decidieron no tener una segunda cita.