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La Copa del Rey saca músculo como espectáculo televisivo

Víctor Santamaría explica los secretos de realización de la final desde la sala de control de Movistar+

Víctor Santamaría explica cómo es realizar un evento así
Víctor Santamaría explica cómo es realizar un evento así - Movistar+ / Enrique Cidoncha
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Asegura Víctor Santamaría –realizador jefe de Movistar+ y el hombre que cambió la forma de ver el deporte cuando Canal+ desembarcó en España– que podría retransmitir un partido de la final de la Copa del Rey mostrando solo las caras y las emociones de los espectadores y todo el mundo sabría en sus casas cómo va avanzando el juego. Una idea que también le ha rondado a David Carnicero, la voz del baloncesto en nuestro país tras la muerte de Andrés Montes, que está convencido de poder estar tres horas narrando solo lo que sucede en la grada con la misma pasión que lo que ocurre en la pista. De hecho, cuenta «en secreto», si el partido se queda sin emoción solo le salva hablar de la fiesta en las butacas.

Por eso la Copa del Rey es conocida como la «Copa de las aficiones». Y ese ha sido el reto del equipo de 130 personas que Movistar ha movilizado, trasladar el espectáculo del baloncesto a las casas de sus abonados los últimos cuatro días. Pero antes de que el campeón levantara ayer la copa, antes incluso de que el balón volara sobre el Wizink Center por primera vez el pasado jueves, había decenas de personas trabajando para que todo estuviera listo. Ya el lunes se empezaron a instalar las primeras de las veinte cámaras que han captado, en alta definición, hasta el último gesto de los más de ochenta jugadores que han pisado el parquet madrileño. De hecho, todo comenzó hace meses, cuando a Julio Rey, jefe de producción, le comunicaron dónde sería el evento. Ahí ya comenzó a movilizarse porque «todo lo que se adelante al principio, es ahorro de dinero al final», defiende.

En la charla que Movistar+ organizó, antes de la semifinal, entre los medios y los jefes de producción, realización, organización y hasta con los presentadores, siempre daba la sensación de que había un elefante en la sala del que nadie quiere hablar. Es el fútbol, el espejo en el que se fijan pero que no quieren mencionar para no hacer de menos uno de los eventos más importantes del baloncesto mundial. Sin embargo, la comparación es inevitable, y Víctor Santamaría, que durante años fue el realizador de los partidos de fútbol más importantes de la cadena, asegura con naturalidad que con el despliegue técnico de la Copa del Rey se podría hacer una semifinal de Champions al mejor nivel europeo. «En números brutos hoy tenemos un partido de Champions. Y a nivel baloncesto, el despliegue de cámaras es comparable al de la Final-four, que es lo máximo, y superior a un Europeo de selecciones», desgrana el realizador, al que ahora, asegura, el fútbol le parece más parado que el deporte del aro.

Cifras de récord

Los datos apabullan. Más de 22 horas en directo durante cuatro días y jornadas laborales hasta la madrugada para llevar el evento a 142 países de 4 continentes diferentes. Para lograrlo, además, hay 500 periodistas acreditados, algunos desde Argentina, Estados Unidos y de los países de la zona de los Balcanes. Pero para cifras mareantes, las que maneja la ACB: se gastarán 13.000 litros de agua solo para la competición, y se usarán 480.000 mil vatios de luz y sonido para el espectáculo en el pabellón.

El objetivo de la ACB y Movistar es seguir elevando el nivel de la Copa del Rey como espectáculo televisivo. Una vez que la competición está asentada como una de las más respetadas en el planeta (había hasta una delegación de Japón para «copiar» el formato), el siguiente paso es convertirla en un «show» al nivel de lo que hacen en Estados Unidos con la propia NBA. Un reto difícil, tanto por el nivel presupuestario que allí manejan como por la propia naturaleza americana de convertir el deporte en un espectáculo.

Pero aquí, defienden con orgullo, el baloncesto tiene algo que allí no pueden imaginar, y son las aficiones conviviendo durante ocho días en una misma ciudad sin que haya ningún altercado. Y eso que Madrid, la sede de este año, es una ciudad que «apenas nota el impacto de los 20.000 aficionados, a diferencia de las ciudades de años anteriores, (Vitoria, A Coruña, Las Palmas de Gran Canaria), donde la ciudad se empapa de la Copa», en palabras de los responsables de comunicación de la ACB. Pese a todo, el impacto económico en la Comunidad de Madrid será de más de 20 millones de euros gracias a todos los desplazados a la capital. El resto de los amantes del baloncesto tampoco se han perdido ni un detalle del «torneo de las aficiones» desde el salón de sus casas.