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¿Te lo vas a comer? ¿Criterios económicos o nutricionales? Chicote se adentra en las cocinas de los hospitales

El chef de La Sexta recogió testimonios de pacientes, familiares y trabajadores que denunciaban la mala calidad de la comida

Alberto Chicote habla con el gerente del hospital de Barbanza
Alberto Chicote habla con el gerente del hospital de Barbanza - LA SEXTA
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Tras estrenarse con un programa dedicado a la comida que se sirve en las residencias de ancianos y las siguientes entradas sobre el fraude del atún rojo y los catering ilegales, Alberto Chicote dedicó su «¿Te lo vas a comer?» de esta semana en los menús que ofrecen los hospitales de nuestro país.

En España hay 324 hospitales públicos con una capacidad de más de 100.000 camas, y en muchos de ellos el servicio de cocina está en manos de empresas privadas. «¿Qué es lo que prima a la hora de confeccionar un menú: criterios económicos o nutricionales? Eso trataremos de descubrir». El presupuesto medio de un menú de hospital en España oscila entre los 5 y los 7 euros por pensión completa y día (coste de alimentos). Los costes añadidos (coste de personal) varían, siendo mucho más altos en los centros con gestión pública, debido a que hay más plantilla y los salarios son mayores.

«¿Te lo vas a comer?» recogió tres tipos de testimonios: pacientes y familiares que se quejan de que la comida no está buena, trabajadores que denuncian que la calidad de la materia prima no es buena y cocinas de hospitales que explican desde dentro lo seguras que son y los controles que tienen. Muchas de las situaciones que se reflejan en el programa parten de la denuncia de personas que se han puesto en contacto con Chicote.

El primer hospital visitado fue el gallego de Barbanza, un centro comarcal de la provincia de A Coruña, que ha recibido varias denuncias de familiares y pacientes. «He estado ocho días ingresada y no he comido nada además del postre, han tenido que venir los familiares a traerme la nevera porque lo devuelvo todo», le explicaba una paciente a Chicote. «Yo acompañaba a una persona que tenía que comer sin lactosa, y tardaron una semana en traerle yogures sin lactosa», contó la amiga de una enferma. Esta mujer ha iniciado una recogida de firmas donde se han unido también trabajadores del hospital e incluso médicos que aseguran que la comida no es buena.

Los testimonios que recogió el chef eran contundentes: las patatas crudas y duras e imposibles de cortar, pescado podrido, comida que huele mal...Chicote removió Roma con Santiago para contactar con la empresa que tiene adjudicada la cocina el hospital, pero no obtuvo ninguna respuesta. El director del hospital sí que le concedió una entrevista que le puso contra las cuerdas. «No hemos tenido ninguna incidencia, ni denuncia», aseguró el encargado. «Pues tómese esto como una incidencia que le hago llegar yo», replicó Chicote.

La investigación se trasladó luego a un complejo hospitalario en Jaén. En este caso son los propios trabajadores los que se rebelaron contra la empresa encargada de enviar las materias primas a la cocina del centro. Los cocineros del hospital denuncian que la comida llega en mal estado y mal congelada, motivos por los cuales ya han acumulado cientos de incidencias en un solo año. En las fotos de las denuncias se puede ver pescado en mal estado, fruta podrida o trozos de pollo llenos de vísceras de sangre. Los trabajadores aseguran que si no fuera por ellos, que echan para atrás esta comida en mal estado, estaría llegando a los pacientes.

Uno de los expertos entrevistados por Chicote fue el dietista nutricionista, Luis Morán, decano del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía. Sostiene que «España es el único país de Europa que no cuenta con dietistas nutricionistas dentro de los hospitales», algo paradójico cuando, desde un punto de vista médico, la alimentación es fundamental en la recuperación del paciente.

Pese a los casos denunciados, la realidad es que la mayoría de los hospitales españoles tienen cocinas más que dignas. Chicote visitó uno de ellos, en Zamora, para conocer cómo es el proceso de una línea fría desde la llegada de la materia prima hasta que se envasa la comida. También pasó por un centro madrileño que acoge a personas de larga recuperación y en el que se cocina al momento lo que comen los pacientes mediante un sistema de cocina tradicional.