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¿Te lo vas a comer? Chicote pone al descubierto las chapuzas alimentarias de las residencias de ancianos

El chef estrenó este miércoles en la Sexta «¿Te lo vas a comer?» con un reportaje sobre la comida de las residencias de ancianos

LA SEXTA
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Este miércoles se estrenó en la Sexta«¿Te lo vas a comer?», el espacio dirigido por el célebre chef Alberto Chicote. En este nuevo programa, Chicote se dedicará a investigar fraudes y chapuzas alimentarias en lugares como escuelas, geriátricos, mercados...Con esta apuesta, la Sexta sale a la arena de una de las noches más competitivas de la semana en lo que a audiencia se refiere, ya que debe medirse con la gala de «OT» en TVE, con la serie «The Good Doctor» en Telecinco y con el cine en Antena 3 y Cuatro.

El chef se pondra a investigar denuncias por negligencias alimentarias recogiendo datos y testimonios y poniendo contra las cuerdas a los responsables de estos fraudes. En este primer episodio de «¿Te lo vas a comer?» Chicote se interesa por la comida de las residencias de ancianos, motivado por las denuncias que han llegado a la organización del programa. ¿Saben realmente las familias lo que comen sus mayores en las residencias? ¿Es la cantidad suficiente y, sobre todo, es comida de calidad?

En el reportaje «La comida de nuestros mayores» Chicote se acercó en varias residencias y centros de día para averiguar cómo se gestionan y cuál es el menú que se sirve a las personas internas. Fueron cuatro los centros que se sometieron al escrutinio del chef: una residencia de Castellanos de Moriscos (Salamanca), otra de los mismos dueños en Babilafuente (Salamanca), una residencia pública de Leganés (Madrid) y un centro especializado en personas con demencia en Montijo.

El equipo de «¿Te lo vas a comer?» recorrió los centros hablando con denunciantes, extrabajadores y responsables del lugar. Una de esas denunciantes es Lucía, que perdió a su madre en una residencia de un pueblo de Salamanca, Castellanos de Moriscos. Era una mujer de 58 años con principio de Alzheimer que murió por deshidratación, según el parte médico, a los 14 días de ingresar. Lo denunciaron y están a la espera de juicio. «Entró el 28 de marzo y a los once días salió en coma. Mi madre tenía mal la cabeza, pero de salud estaba perfectamente», le explicó a Chicote.

Poco después se encontró con Nieves, una extrabajadora de ese mismo centro que reconocía que la residencia «estaba mal en casi todos los aspectos, pero especialmente en el alimentario». Esta antigua asistenta le dijo a Chicote que «la comida era muy escasa. El puré de las personas asistidas no era en muchas ocasiones suficiente. Se le añadía agua y espesante y de esta manera apañaban y daban de comer a todos. Así ya no correspondía lo que la nutricionista mandaba. Lo mismo ocurría con otro tipo de comida como la sopa».

Aparte de eso, se hacía un solo menú sin tener en cuenta las patologías de cada uno de los internos. Según desveló Chicote, una de las grandes ilegalidades que se cometían en el centro era traer la carne directamente desde las explotaciones porcinas del dueño. La carne no estaba precintada y se guardaba en las neveras de la propia residencia dentro de bolsas de basura. «Esa carne no pasaba ningún registro sanitario», denunció Nieves.

Otros extrabajadores del centor secundaron a su compañera. La cocina de la residencia no era revisada por un nutricionista y el médico no tenía ninguna capacidad de decisión sobre la comida. Vistos los antecedentes, Chicote se plantó en la residencia, donde le recibieron de muy malos modos y muy nerviosos.

Allí estaban los trabajadores, la dirección e incluso un concejal del ayuntamiento, todos ellos negando rotundamente las acusaciones. Chicote fue capaz de ponerles entre la espada y la pared con sus preguntas incisivas, reclamando pruebas que no fueron capaces de aportar.