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¿Te lo vas a comer? Chicote se enfrenta al director de un centro de deportistas de élite: «Están hartos de quejarse»

«¿Te lo vas a comer?» abordó esta semana las quejas del equipo olímpico de remo sobre la baja calidad de su comida

LA SEXTA
Actualizado
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Alberto Chicote, el televisivo chef que dirige «¿Te lo vas a comer?» en La Sexta, dedicó su programa de esta semana a examinar los comedores en los se alimentan los deportistas profesionales españoles. Todo surgió a raíz de la denuncia del equipo Nacional de Remo del centro de Alto Rendimiento de La Cartuja (Sevilla), becados por el Estado, que se quejaban de no recibir una comida adecuada para entrenamiento. En España hay más de 300 deportistas que reciben dinero del Estado para poder dedicar su vida al deporte y llegar a ganar medallas olímpicas.

Muchos de ellos viven en los distintos centros de alto rendimiento públicos que hay repartidos por todo el país. Como es lógico, la alimentación ha de jugar un papel clave para que un deportista llegue a conseguir sus objetivos. Y Chicote se pregunta: ¿Quién se encarga de dar de comer a la élite del deporte y qué importancia tiene la nutrición en los resultados deportivos?, ¿qué comen nuestros deportistas?».

El programa empezó en Sevilla, donde vive el equipo olímpico de remo español. Los remeros se quejaban de que la comida que recibían en la residencia no cubría su gasto energético. Sentados con Chicote en una cafetería, le contaron que su residencia no tenía un cocinero especializado en deportistas y el presupuesto era muy limitado para tener productos de calidad. «Hay profesionales que dicen que la dieta es más importante que el entrenamiento», aseguraba uno de los olímpicos.

Unas horas más tarde Chicote volvió a encontrarse con los remeros, que le traían una muestra de lo que habían comido ese día. El chef probó todos los platos, todos ellos con muy mala pinta y ninguno muy recomendable para deportistas profesionales: congelados, fritos, azúcares...También le mostraron fotos de su desayuno, que apenas les daba para empezar a llenarse: «Es normal que en el entrenamiento de la mañana a alguno le dé una hipoglucemia y no pueda seguir entrenando».

Las pesquisas de Chicote le llevaron a descubrir que la empresa privada que gestiona el centro de alto rendimiento aprovecha para explotarlo también como hotel turístico. Dos personas del equipo de «¿Te lo vas a comer?» alquilaron una habitación en el centro para ver cómo eran los cuartos y probar la cena del día. Una vez con las pruebas suficientes, Chicote llamó al responsable del centro de alto rendimiento. Antonio Aguilera, Subdirector de Instalaciones de la Junta de Andalucía, se reunió de buena gana con Chicote para explicarle cómo funciona la gestión de los centros de alto rendimiento. «Lo que ellos piden es una cosa y lo que reciben es otra completamente diferente», le abroncó el chef. «Es inadmisible que exista eso», reconoció Aguilera.

Luego Chicote se reunió con Ana Peleteiro, atleta de triple salto, para que contase su experiencia en un centro de alto rendimiento y cómo llevaba su dieta. Peleteiro contó que «escucho mucho a mi cuerpo a la hora de comer. Además, necesito comer proteína porque si no, no tengo fuerza».

El momento más tenso llegó más tarde, cuando el chef consiguió entrevistarse con el encargado de la empresa que administra el centro de alto rendimiento de los remeros. Pero el director tenía ganas de acabar la entrevista cuanto antes, y respondía cortante e incómodo a las preguntas y acusaciones de Chicote. Pronto empezó a agriarse el tono de la charla, y el director se justificaba a sí mismo: «Yo no tengo por qué subvencionar el deporte español. Para el dinero que me pagan, doy un menú muy correcto. Soy una empresa privada que busca el lucro. Si quieren comer chuletones que los paguen, que yo se los pongo».

Chicote conoció también al encargado de cocina del centro, a quien puso entre la espada y la pared con sus preguntas sobre el menú de los deportistas. Pronto el jefe sacó a Chicote de la cocina casi a empellones: «Vamos a dejarles trabajar». El encargado, ya muy cabreado, acompañó a Chicote a la entrada mascullando que todo era «ridículo, ridículo». Pero el chef no se quedó callado: «Estoy recogiendo quejas, no me las invento. Los deportistas están hartos de quejarse y no obtener resultado». El administrador seguía en sus trece: «Que los chavales se quejen a la Federación, y que me manden sus necesidades y se las cotizo». Al final, el equipo de «¿Te lo vas a comer?» abandonó el centro sin arrancarle ningún compromiso al director.