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¿Te lo vas a comer? Chicote se cuela tras las barras de las fiestas populares: «Aquí se corre un riesgo terrible»

El chef visitó tres ferias distintas para comprobar las condiciones en las que se prepara la comida

LA SEXTA
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Este miércoles se emitió en la Sexta una nueva entrega de «¿Te lo vas a comer?», el espacio dirigido por el célebre chef Alberto Chicote. En este nuevo programa, Chicote se dedicará a investigar fraudes y chapuzas alimentarias en lugares como escuelas, geriátricos, mercados...Con esta apuesta, la Sexta sale a la arena de una de las noches más competitivas de la semana en lo que a audiencia se refiere, ya que debe medirse con la gala de «OT» en TVE y con el cine en Antena 3 y Cuatro.

Chicote está sabiendo cómo enganchar al público, y el chef ha logrado colocar su programa en lo más visto de la noche de los miércoles. Esta semana, el chef fijó su atención en las fiestas y verbenas populares que tanto nos gustan en España, donde se celebran unas 16.000 fiestas anuales. El chef se acercó a tres verbenas en tres comunidades autónomos para comprobar las condiciones en las que se prepara la comida que sirven los puestos y casetas. ¿Pasan algún tipo de control sanitario los alimentos que allí sirven?, ¿están capacitados para cocinar los voluntarios que trabajan en los fogones?

Primero Chicote se dejó caer por Huelva para inspeccionar las fiestas colombinas, la celebración más grande de la provincia y visitada el año pasado por más de medio millón de personas. Acompañado por un técnico de seguridad alimentaria, «¿Te lo vas a comer?» recorre las más de cincuenta casetas donde se agolpan a comer los visitantes. Antes de grabar el programa, el equipo del programa solicitó al ayuntamiento la compañía de un inspector municipal, y ante la negativa del consistorio recurrieron a un técnico privado.

Ya en la primera caseta que visitó descubrió un buen puñado de irregularidades: los alimentos crudos guardados con alimentos preparados, aceite guardado en botellas de plástico recicladas, comida a temperatura ambiente...Fiel a su estilo, Chicote fue incisivo y molesto con sus entrevistados, haciendo preguntas incómodas y poniéndoles contra las cuerdas: «Por esto que haces ha habido cantidad de intoxicaciones, yo que tú tendría miedo». Los feriantes se escudaban todos en lo mismo para su desidia: «Esto es una fiesta y se da de comer a mucha gente, no puedes pedir una cocina de alto standing para cinco cías...Si te pones así acabas con la feria».

Luego Chicote cruzó el país y se paró en Galicia, donde visitó la fiesta vikinga de Catoira. Catoira es un pequeño pueblo gallego de poco menos de 4000 habitantes que cuenta con un ayuntamiento modesto y no dispone de técnicos de seguridad alimentaria pese a celebrar una famosa feria en los días más calurosos del verano. También allí estuvo junto a un técnico de seguridad alimentaria pasando revista a las cocinas. En varias de ellas no se cumplían las reglas más elementales de higiene.

La oferta alimentaria de la feria era casi interminable, y al haber tanta variedad de comida el control se vuelve casi imposible. En los puestos de Catoira todos se lavan los manos: el ayuntamiento ha pasado y no dice nada, otros dicen que debería encargarse la Xunta...«El problema es que la gente viene de fiesta y no piensa en lo que va a comer, y debería ser más consciente», le explicó el técnico sanitario. «Aquí se corre un riesgo terrible», observó el chef.

La última fiesta popular visitada por Chicote fue la de San Cayetano, en el barrio madrileño de Lavapiés. El chef se acercó a los puestos de comida de estas fiestas de la mano del cocinero y asesor gastronómico Fédor Quijada. Todas las casetas autorizadas deben cumplir unas condiciones técnico-sanitarias impuestas por la Junta Municipal del distrito Centro de Madrid pero Alberto comprobó con sus propios ojos cómo las casetas infringen la normativa.

Allí una de las cocineras se encaró con el presentador y le pidió que se marchase porque estaba espantando a la clientela. «No nos dejas trabajar», le recriminó, «si quieres ver cómo cocino ven a las ocho de la mañana a ayudarme a hacer chorizos».