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¿Te lo vas a comer? Alberto Chicote (con chaleco antibalas) destapa el fraude de la almeja ilegal contaminada

El chef desveló como miles de kilos de almeja portuguesa, que no pasa ningún control de calidad, acaba en los mercados españoles etiquetada como marisco gallego

LA SEXTA
Actualizado
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En la última entrega de «¿Te lo vas a comer?» Alberto Chicote decidió dedicarse a investigar el mercado del marisco ilegal en España. El chef televisivo se dirige a Galicia para demostrar cómo buena parte de la almeja que se vende como almeja gallega viene realmente de Portugal, donde se recoge de manera irregular y sin apenas controles de calidad.

En primer lugar se entrevista con Clemente Bastos, el patrón mayor de la Cofradía de Redondela. Bastos le cuenta a Chicote el gran problema que supone para los mariscadores gallegos que se venda almeja portuguesa etiquetada como gallega: «Si hay una intoxicación masiva a nivel de mercado nos puede hundir. Pero a esa gente le da igual, solo buscan ganar dinero».

Esas almejas, además de no pasar ningún control sanitario, se venden a un precio mucho más barato que la gallega, por lo que arruina a los pescadores gallegos. Clemente Bastos aseguró que, mientras la almeja gallega oscila entre los 7 y los 14 euros por kilo, la almeja ilegal se vende a tres euros cada kilogramo. «La gente no es consciente de lo peligroso que es el producto», se asombraba Chicote, «el marisco es muy peligroso, y si te viene bien puede acabar matándote».

Sin salir de Redondela Chicote se fue junto a Elisa Pérez, Presidenta de Mariscadoras Redondela, para que le explicase cómo era el trabajo de las mariscadoras. Pérez le contó al chef cuáles eran sus condiciones de trabajo y qué normas debían seguir para hacerlo legalmente. Una de las cosas que más le impactó a Chicote fue lo que le explicó sobre las restricciones ambientales: «Si detectan que hay toxinas en la playa podemos estar incluso tres semanas sin pescar».

Ese requisito, por supuesto, no se cumple en el caso de la almeja ilegal, que se recoge incluso en aguas contaminadas con metales pesados. Se trata de marisco ilegal precisamente porque sale playas que están cerradas por contaminación, por lo que la almeja que capturan los furtivos no está controlada por ninguna autoridad portuguesa.

Con el fin de comprobar cómo era de cierto que este marisco ilegal entra a espuertas en España, Chicote acompañó a la policía gallega durante un control de carretera para vigilar qué marisco llevaban las furgonetas de transporte. En apenas una mañana la policía detectó a varios comerciantes y transportistas que llevaban en sus maleteros marisco no identificado y que, muy probablemente, hubiese venido de Portugal. En uno de los camiones encontraron más de 3000 kilos de almeja ilegal.

Su siguiente entrevistado fue Javier Francisco Molinero, el policía que fue el responsable de la Operación Clamp, que evitó que llegaran a España más de 10.000 kilos de almeja ilegal. El agente explicó que esa almeja no se quedaba solamente en Galicia, sino que se reparte por todo el norte de España y también en las costas onubenses.

Adelo Freire, patrón mayor de la Cofradia de Noia, lamentó ante Alberto Chicote cómo la falta de información en el etiquetado y la documentación falsificada facilita la entrada de marisco ilegal a España. Alertó Freire de qu esta entrada origina un gran peligro para la salud pública, ya que esta almeja es comprada por depuradoras españolas aunque luego se venden como si fueran producto de España. «Esto es continuo, hay mucha presión, pero de Portugal entra mucho dinero», critica Freire, quien, además, denuncia que se está «jugando con la salud de las personas».

Por último, Chicote cruzó la frontera hasta Portugal para participar junto a la policía portuguesa en una operación contra la pesca furtiva de almeja. Manuel José Faustino, jefe de la Policía Marítima, le explicaba a su equipo los detalles de la operación de «alto riesgo»: «Estamos hablando de organizaciones que tienen mucho dinero y tienen armas para defenderlo. La almeja, en este momento, tienen un gran valor, de ahí el riesgo».

Además, el jefe de la operación le puso a Alberto Chicote un chaleco antibalas por su seguridad, ya que el exitoso chef participó en el operativo formado por cincuenta personas. «Espero detener a la gente que manda el marisco para España y que dirige toda la operación ilegal de recogida de bivalvos y lo transporta allí», declaró Faustino.

En esta intervención, llevada a cabo por mar y tierra, había tres puntos estratégicos para desarticular a la red de furtivos y traficantes: el puente Vasco de Gama, el río Tajo y la playa de Samouco. Desde el puente, un unidad de vigilancia se encargaba de dar inicio a la operación. En ese momento, las embarcaciones de la Policía forzaron a los furtivos a regresar a la playa. En esta playa es donde se localizan los almacenes ilegales de almeja, y ahí fue donde la policía se incautó de toda la almeja recogida.

Chicote no daba crédito a lo que veía: «Sin este operativo, 3.000 kilos hubieran entrado en nuestro país y hubieran terminado en una depuradora española, toda esa almeja hubiese llegado a nuestros mercados y mesas, vaya tela. Si las analizamos podemos encontrar E.coli y otros organismos que pueden provocar malestar. Me parece alucinante, llevo más de treinta años cocinando y hecho almejas en infinidad de ocasiones. No quiero pensar cuántas veces me habrán engañado».