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First Dates Una comensal reprende a su pareja por renegar de sus hijos: «No son de tu mujer, son de los dos»

Mercedes y Manolo tuvieron una cita agradable pero al final no quisieron darse una segunda oportunidad

CUATRO
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Este jueves destapó el bote en «First Dates» Jaime, un informático sevillano de 27 años que acudía al programa porque «quería volver a enamorarse». Una de las grandes pasiones del sevillano eran las lechuzas, tanto que llevaba una en su camiseta. Jaime le contó a Sobera que criaba lechuzas y por eso buscaba a una mujer a la que le gustasen los animales. La candidata era Andrea, también sevillana, que tiene 23 años y se gana la vida compo actriz.

En su presentación dijo que no sabía si «definirme como bisexual, pero es el término más fácil de entender para la gente. Realmente a mí no me gusta un género u otro, me atraen las personas». Sobera le pregunto por los animales y ella contó que le encantaban y, de hehco, vivía con dos gatos en su casa. El presentador los sentó a cenar juntos y la primera impresión fue positiva. Empezaron a hablar y pronto descubrieron que, aparte de los animales, compartían su afición por el anime, la música japonesa y la cultura oriental en general.

Luego pasaron a hablar de amores, y ahí Andrea le contó que se consideraba de «género fluido, según me levante me gusta una cosa u otra. Lo que ma trae de una persona es el coquito». En un primer momento a él le impactaron sus palabras, pero luego contó en el confesionario que no le «preocupa su bisexualidad». También le contó Andrea que no quería tener hijos y que quería dedicarse con su pareja a «viajar y tener animalitos».

Poco después surgió un tema que sembró cierta discordia entre ambos. Jaime le preguntó a Andrea si alguna vez había tenido una relación abierta y si le gustaba esa idea, y ella contestó que «ya había tenido una relación liberal». A Jaime le disgustó su respuesta: «Pues yo eso no podría, yo quiero algo serio porque soy una persona clásica para las relaciones». «Que sea liberal no significa que no sea seria», le cortó Andrea. A la hora del desenlace, aunque él sí quiso darle una segunda oportunidad ella prefirió que quedasen «como amigos».

Bastante más mayor era la segunda pareja de la noche. Primero llegó Manolo, conocido como «Greco», un valenciano de 71 años que trabaje poniendo música en un club de baile. Apareció en el restaurante con un cartel que ponía «temazo», que es el que muestra cuando ponen una canción que le gusta. «Todo el mundo me aprecia porque tengo don de gentes», presumió en su presentación.

Su cita era Mercedes, también valenciana. A sus 66 años, esta viuda con dos hijos y tres nietos aseguró ser un polvorín: «Yo me apunto a un bombardeo. Y me encanta bailar». Este gusto por la música facilitó la cita, que ya empezaron ambos bailando. No obstante, durante la conversación él contó que su mujer «había tenido cinco hijos». A Mercedes le sonaron raro esas palabras: «¿Cómo que los ha tenido? ¡Los habréis tenido los dos!». Manolo, a regañadientes, aceptó ese matiz. «Los hijos son de los dos, a no ser que una muner decida tenerlos sola», dijo ella. Al final ninguno de los dos quiso tener una segunda cita.