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Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition Las comprometidas confesiones sexuales de Rosa López

La cantante no fue capaz de cautivar a los invitados con su menú vegano

TELECINCO
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En Telecinco se emitió este martes la segunda entrega de la presente edición de «Ven a cenar conmigo: Gourmet Edition». La cantante, que sigue una dieta vegana, preparó para sus invitados un menú no apto para carnívoros con la intención de sorprenderles y conquistar su palador al mismo tiempo.

Para abrir su menú, bautizado por ella como «fiesta del amor» empezó con un plato llamado «la madre que me parió», una sopa que aprendió de su abuela y de su madre que tiene como ingredientes patatas, acelgas, ajo, almendra y pan frito. Su plató principal fue el «Andalucía del mañana», una «carne» de heura elaborada base de proteínas vegetales acompañada de verduras, plátano frito y cuscús.

Este entrante se le complicó a la artista, pues se despistó durante el cocinado y se le quemó más de la cuenta, por lo que tuvo que tirar parte de la guarnición a la basura. Rosa intentó compensar su accidente sirviendo un postre muy especial: el «Green Paradise», que era un cheescake vegano con pasas, nueces, crema de aguacate y cilantro que acompañado por helado de arándanos.

Matamoros fue la primera en llegar a la casa y ya empezó quejándose de que no le gustaban los embutidos veganos que había puesto la anfitriona como cóctel de bienvenida. Acto seguido apareció Aless Gibaja, que elogió la casa de Rosa López: «Es muy ella, con sus detallitos».

Francisco González, vistiendo traje y un ramo de flores para regalarle a la anfitriona, fue el tercero en llegar. Tampoco a él le gustaron demasiado los embutidos vegetales que sirvió Rosa. Gibaja dijo que le parecía que «Francisco está muy bueno, tiene algo».

Por último Mosquera, la más inocente de todas, creyó que los embutidos veganos eran embutidos reales. «¡Pues me dieron el pego!», exclamó cuando le dijeron que no era chorizo ni morcilla de verdad. Ya todos juntos empezaron a charlar entre ellos y se pusieron a hablar de un tema tan universal como el amor. Matamoros dijo que Rosa le daba «penilla, porque demanda el amor de otra persona».

La hija de Kiko Matamoros continuó haciendo lo mejor saber hacer: criticar al prójimo. «No sé porqué no ha llegado a más y sus compañeros sí, pienso que le ha faltado alguien que le llevase. Podría estar como el resto de sus compañeros de "OT", pero nunca sabremos qué ha podido pasar». Siguiendo el hilo de la anterior conversación, la anfitriona contó que ella era «muy fiera en la cama, pero no me acuerdo de la última vez que lo hice. Seguro que llevo más tiempo que vosotros, ¿por qué creéis que tengo tanto tiempo para las verduras?».

Rosa López siguió hablando sobre temas picantes y relató una anécdota de su estancia en «OT»: «Busta me vio el potorrín y yo no sabía lo que era una depilación». Prosiguió con sus confesionaes sexuales cuando contó que «mi virginidad la perdí con 21 años». A Matamoros eso le hizo sentir «mucha pena» por la cantante.

Por último sacó su postre, que tampoco entusiasmó a ninguno de los comensales, ni siquiera a Aless Gibaja. Francisco fue muy categórico al respecto: «No volveré a comer comida vegana». Las impresiones finales de los comensales no fueron muy positivas en general. Francisco le dio un 5, Matamoros un 3, Aless Gibaja un 6 y Raquel Mosquera un 8.