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Boom La tremenda equivocación que terminó con Erundino, de «Los Lobos», atrapado en Suiza

El ingeniero de montes del veterano equipo contó una anécdota de lo más excéntrica este martes en «¡Boom!»

Erundino, este martes en «¡Boom!»
Erundino, este martes en «¡Boom!» - ATRESMEDIA
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«Los Lobos» intentaron este martes, aunque una vez más sin éxito, hacerse con el bote de «¡Boom!», que está a punto de alcanzar los cuatro millones de euros. 451 tardes en antena suma el equipo integrado por Manu, Valentín, Alberto y Erundino en el programa que presenta Juanra Bonet en Antena 3, aunque siguen sin terminar de llevarse el premio definitivo.

En los casi dos años que suman «Los Lobos» en la primera cadena de Atresmedia, se han convertido en parte de las vidas de los millones de televidentes que, a diario, disfrutan de las peripecias del longevo grupo. Hasta el punto de que las anécdotas de los cuatro miembros de «Los Lobos» se han convertido en un auténtico reclamo de «¡Boom!».

Historias como la que este martes contó Erundino Alonso, el ingeniero de montes del equipo, en un viaje que hizo a Suiza cuando tenía 18 años. «Me equivoqué de semana», empezó contando. «Me iba a un campo de trabajo a Suiza. Hice un viaje súper placentero, disfrutando tranquilamente. Y en el día y la hora acordados, me presenté donde habíamos quedado, que era en el pueblo de Guillermo Tell, en Suiza, en medio de un valle precioso. Estaba en unos barracones del ejército, que nos cedían, aunque no había nadie», señaló. Fue entonces cuando se dio cuenta de que algo no cuadraba. «No parecía normal... y entonces pensé: “Bueno, igual no era a las cuatro, sino a las cinco”. Y ya a las seis no venía nadie y dije: “¡Ha sido la gran cagada!”», relató el ingeniero.

«Erun», así pues, se las tuvo que ingeniar. «Entonces dije... “Me tengo que buscar la vida”. No aparecía nadie ahí. Estás en medio de Suiza, que habías quedado con un grupo de gente a la que no conoces y tú ahí. Claro, yo con 18 años y con bastante poco alemán». Tras ello, se puso a pensar en qué podría ahber fallado. «Entonces fui al pueblo y busqué una cabina de teléfonos, que en aquella época no había móvil. Llamé a mi madre con una preocupación espantosa y empezó a buscar, para ver qué había ocurrido. Lo que resutó es que los que organizaban eso, el Instituto de la Juventud, se habían equivocado de semana y me habían mandado una semana antes».

«¿Y qué hiciste, macho?», le preguntó Bonet, antes de que Erundino continuase con su relato. «Había hecho un trayecto a dedo, que así se viajaba antes, para llegar allí. Había coincidido con un chaval que era del pueblo y cuando llegamos me había invitado a una cerveza. Entonces, solo conocía su casa.... y me presenté allí. Llamé al timbre, que encima no estaba él, y estaban sus padres. Y claro, yo explicándole todo este rollo, en mi alemán. Me debieron ver con una cara de desolado que me dijeron... “Sube, sube”. Y estuve la semana entera con ellos, y me pasé una semana mucho mejor que si hubiera estado en el campo de trabajo», aseguró el «lobo», entre los aplausos de la audiencia.

En lo relativo al concurso en sí, «Los Lobos» derrotaron a sus rivales, «Los Tragabuches», un grupo de cuatro jóvenes andaluces a los que vencieron por 5400 a 2800. En la última fase, no obstante, fallaron en tres preguntas y se quedaron sin el bote de «¡Boom!».