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«¡Boom!» o «Pasapalabra»: cuando la parrilla obliga a elegir

ABC Play habla con los directores de ambos formatos para descubrir cómo son los programas tras las cámaras

Chistian Gálvez y Juanra Bonet presentan «Pasapalabra y «¡Boom!» respectivamente
Chistian Gálvez y Juanra Bonet presentan «Pasapalabra y «¡Boom!» respectivamente - ABC
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La hazaña de «Los Lobos», además de cosechar el bote más alto que un programa de televisión ha dado, ha posicionado a «¡Boom!» como el programa televisivo más visto de su franja horaria. Este grupo de cinco «sabelotodos» ha conseguido que el espacio presentado por Juanra Bonet se ponga por primera vez en su historia por delante de «Pasapalabra». Sin embargo, estos datos parecen no haber preocupado demasiado al director del programa, quien asegura seguir trabajando como hasta ahora. El concurso de Antena 3 congregó a más de cuatro millones de espectadores delante del televisor (32,9% de cuota de pantalla): una audiencia por la intriga de ver cómo «Los Lobos» se hacían por fin con el tesoro que llevaban buscando más de dos años. Pero estos datos no han perjudicado en exceso los resultados de su rival. ¿Significa eso que hay espacio para dos programas culturales en la parrilla española? ¿Cómo se desarrollan estos dos concursos? Hablamos con Claudia Hosta («¡Boom!») y Rafa Guardiola («Pasapalabra»), por separado, para descubrir qué hay detrás de las cámaras que graban los programas más llamativos de la tarde televisiva.

P - ¿Qué implica tener a un buen concursante como «Los Lobos» o Fran?

R - C. H.: Es un orgullo porque el resultado que hemos tenido es que nos ha seguido mucha gente por admiración de una cosa que es la cultura. El share de espectadores ha aumentado gracias a que había mucha gente siguiéndoles, entre ellos gente mayor y niños. Y eso que seguro que hay muchas cosas que los pequeños no entienden. ¡Qué bien que la cultura tenga espacio y llegue a mucha gente! Todo para ver a unos señores que saben mucho.

R - R. G.: Por suerte contamos con un equipo que sabe encontrar a buenos concursantes. Con determinados concursantes lo vemos muy claro, pero hay otros que nos plantean una duda. Como, por ejemplo, Fran. Es un concursante que ha calado mucho en la audiencia, pero no tiene nada que ver cómo empezó el concurso y cómo lo terminó. Esas selecciones tienen un punto de riesgo. Incluso una persona que tiene todos los ingredientes para funcionar bien, cuando se encuentra con todo lo que hay, se puede venir abajo. También hay otros que han demostrado tener muchos conocimientos en otros concursos y en el nuestro no ha durado ni un día. Cada programa y cada concursante es distinto.

P - ¿Cómo afrontan la salida de un participante que se ha ganado el cariño del público?

R - C. H.: Lo vemos como una nueva etapa, un cambio que ya vivimos en su día con las Extremis tras 116 programas. Está llena de incógnitas pero de ilusión también. Seguimos viendo venir y pasar gente. Nos encontraremos otra sorpresa como «Los Lobos» seguro.

R - R. G.: Cuando surge un concursante que dura tanto tiempo: una de dos, o va a tener un mal día y se elimina, o se lleva el bote. Esto no es eterno. Todos los concursantes que pasan por «Pasapalabra» tienen una calidad tan brutal que pueden completar un rosco. Pero cuando ves que alguien empieza a durar tanto, ya tienes en mente qué vas a hacer después.

P - ¿Cómo viven la rivalidad entre «¡Boom!» y «Pasapalabra»?

R - C. H.: Es un clásico que hemos visto desde hace mucho tiempo. Al final, cada uno hace su programa lo mejor que sabe y a veces tienes una conjunción de astros de tu parte, que hace que te empiecen a ver más y más. Pero lo hacemos, de verdad, concentrados en lo nuestro.

R - R. G.: Les miramos de frente. Tienes que conocer a tu competencia igual que conoces a tu programa. Si tu rival es fuerte a mí me hace mejor. Pero, para mí, la clave del éxito de «¡Boom!» reside en que han sabido tener paciencia. Otros, con sus primeros datos, desaparecieron, pero ellos aguantaron y mira. Y me parece que esto es un buen mensaje: aunque un formato no arranque bien, no implica que no merezca la pena.

P - ¿Qué supone para ustedes ese bote de más de seis millones de euros?

R - C. H.: Gran parte de esos seis millones de euros es por lo que ellos han conseguido sumar pico y pala, que han sido como dos millones. Han salido del plató ganando cada día y sufriendo porque ha habido días de «hoy igual se van». Han aguantado tanto que se han hecho con el récord Guinness como el equipo que más han aguantado en un programa de televisión. Al final, han estado 505 programas.

R - R. G.: Si los seis millones los divides entre los cuatro concursantes tocan a lo mismo que se llevó Fran la última vez. También tenemos que ser conscientes de que yo no decido cuando doy el bote. Ha habido algunos que se han llevado 18.000 euros y otros 1,8 millones, como David Leo. No creo que el secreto de un concurso sea la cantidad de bote, aunque sí que es importante. Lo más importante son, sin duda, los concursantes.

P - ¿Qué es lo más curioso que han aprendido en el programa?

R - C. H.: Aprendo muchas cosas, pero tengo la desventaja de no tener mucha memoria. Sino de aquí a unos años podría ganarme la vida en concursos. Pero me quedo con que la cultura tiene un espacio en televisión y que llega a mucha gente. A veces se cree que no, pero se puede hacer espectáculo y cultura al mismo tiempo.

R - R. G.: Lo poquito que sabemos, y todo lo que cada día el equipo me puede enseñar. La imprevisibilidad de los momentos, no sabes cuando un concursante puede llevarse el bote o eliminarse. Cuando llegas a plató no tienes idea de lo que va a pasar cada día.

P - ¿Cómo es un día de grabación?

R - Claudia Hosta: Aglutinamos en grabaciones en dos tandas. Cada sesión de grabación implica dos días seguidos, pero es que eso nos permite tener una semana de descanso. En cada día de rodaje, rodamos cuatro programas, dos por la mañana y otros dos por la tarde. Somos conscientes de que esto supone un tour de force para nuestros concursantes, que necesitan mucha concentración durante un día tan largo.

R - Rafa Guardiola: Grabamos en semanas de dos días de grabación y las alternamos con otras de tres. Cada día en plató rodamos tres, por eso los invitados vienen solo tres «días». No queremos ir muy adelantados con la emisión. De cada dos semanas de trabajo, sacamos tres de emisión.

P - ¿Qué es lo más complicado del formato?

R - C. H.: La actualización de los datos. Tenemos que estar al loro. Para eso tenemos un equipo de redacción que está pendiente de todo lo que va saliendo y hace saltar las alarmas si hay algo susceptible de actualización. No solemos adelantar mucho las grabaciones porque no queremos que nos pille el toro. Intentamos tener preguntas de todos los temas y aumentamos la dificultad para que pueda ser interesante para el público. Al final somos un programa cultural. Aunque no sepas la respuesta correcta puedes, razonando, descartar el resto hasta encontrarla.

R - R. G.: Siempre nos ha gustado actualizarnos, hacer algo nuevo cada temporada para tener así la sensación de que nos vamos renovando, pero sin hacer cambios radicales. Lo que tenemos que cambiar lo detectamos muchas veces en el propio rodaje. Cuando vemos de que algo empieza a decaer, es mejor cambiarlo. Hay que cambiar las cosas cuando las cosas van bien.