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Boom José Pinto, el «lobo» que eligió a sus vacas antes que ser millonario

El salmantino, que batió récords en concursos televisivos, falleció el miércoles por un infarto

José Pinto fue miembro de Los Lobos de «¡Boom!» - Vídeo: Casillas de Flores despide a José Pinto, su vecino más ilustre
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Aprendía por «placer» y, por ese deleite que le provocaba el saber, desafió a la suerte en varios concursos de televisión. Paseó sus coloridas camisetas por casi todas las cadenas, probando fortuna en «50 x 15», «Pasapalabra» o «Saber y ganar», donde se convirtió en «magnífico» tras 98 programas. Sin embargo, José Pinto acudió a «¡Boom!» porque Valentín Ferrero, otro miembro de Los Lobos (equipo que integraba en este último espacio), al que conoció en el concurso de Jordi Hurtado, se lo pidió por necesidades económicas. Sus rivales eran los primeros en eliminarlo, temerosos de que el sabio de Los Lobos volviera a ganarles la partida.

El salmantino, que falleció por un infarto en su casa de Casillas de Flores (Salamanca) el pasado miércoles, demostró en su aventura catódica que la gente de pueblo no es «tonta, ni los típicos paletos de las películas de Paco Martínez Soria», como recordó, con orgullo, en una entrevista.

Junto a Manu, Valentín y Erundino, José Pinto coló a su manada en el «Libro Guinness de los récords», después de superar los 300 programas en «¡Boom!». En el concurso, presentado por Juanra Bonet, también se embolsó bastante dinero, pero echaba de menos su «modo de vida», la ganadería. Así que lo dejó, «por motivos personales». El pasado mes de diciembre renunció a la posibilidad de hacer fortuna para volver a su pueblo de Salamanca y seguir cuidando a sus vacas, que dejaba a cargo de su amigo el alcalde, José Eloy Alfonso Baile, cuando viajaba a Barcelona para grabar «¡Boom!». «La ganadería es mi modo de vida, mi pan de cada día. La televisión, por mucho dinero que estés ganando, lo puedes ganar hoy pero mañana lo puedes dejar de ganar. Pan para hoy y hambre para mañana», reconoció tras su salida, suplida por Alberto Sanfrutos, que pasó a formar parte de Los Lobos en el concurso.

Última llamada

El miércoles por la mañana, José Pinto antepuso a todo, incluso a su vida, su prioridad. Cuando se encontró mal, antes que avisar al médico llamó al alcalde de la localidad para que le cuidara las reses. Más que la indisposición, le preocupaban sus vacas. No volvieron a hablar. En cuanto colgó, marcó el número de la doctora del pueblo, de 190 habitantes. Para cuando esta llegó a su casa, se lo encontró sentado en su sillón, sin vida, ya para certificar que la causa de su muerte había sido un infarto. Tenía 57 años.

La noticia conmocionó a todos. A Ciudad Rodrigo, porque iba a ser el pregonero en el Carnaval del Toro. A su pueblo, agradecido por que Pinto lo situase en el mapa. A sus compañeros Los Lobos, por descontado, que prefirieron grabar un programa especial en «¡Boom!» y así rendirle un sentido homenaje en el concurso que le convirtió en un emblema. «Quiero recordarle con esa sonrisa y buen rollo que transmitía. Siempre tenía un chiste y una canción para todo», dijo Manu Zapata, que tomó la palabra, emocionado, porque sus compañeros fueron incapaces de hacerlo. Y la muerte de José Pinto afectó también al eterno rey de los concursos, Hurtado, que puso voz al sentir nacional: «Nos has hecho una inmensa putada».