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Por qué Belén Esteban es el fenómeno televisivo más rentable de los últimos años

La colaboradora de Telecinco afirma que sueña con dejar la televisión, aunque lleva diecisiete años siendo una de las figuras que más beneficios económicos proporciona

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Belén Esteban se sentó a finales de enero en el sofá de Risto Mejide para hablar de fama. La colaboradora de Telecinco es experta en la materia pues, desde que en el año 2000 concediera su primera entrevista a María Teresa Campos, su figura ha sido sinónimo de constante éxito y, cómo no, de dinero. De hecho, durante los diecisiete años que Belén Esteban ha invertido en hablar de su vida, el producto que oferta no se ha resentido en ningún momento: boda, crisis matrimonial, problemas con el defensor del menor, con el fisco... Ante Risto, la colaboradora reconoció que «debe un dinero a Hacienda» y que seguirá, por tanto, durante algún tiempo más en nuestras sobremesas. Su sueño es, dice, retirarse para siempre de la televisión.

Belén Esteban convierte en oro todo lo que toca y así lo demuestran los datos de audiencia. Programas como «Mira quién baila» o «GH VIP» han hecho caja gracias a sus intervenciones, en las que Esteban ha demostrado, además, contar con una legión de fans que respalda todo lo que dice y hace. Incluso cuando desaparece de la pantalla, la audiencia clama por el regreso de Belén. En 2013, cuando la colaboradora decidió volver a «Sálvame Deluxe» tras seis meses fuera de los focos, el programa que conduce Jorge Javier Vázquez logró reunir frente al televisor a 3.113.000 espectadores, un 25,7% de cuota de pantalla.

Mónica Codina, profesora de Deontología de la Comunicación en la Universidad de Navarra, explica el fenómeno «Esteban» de forma sencilla. «La televisión trabaja con el formato de los "realities" y en algunos casos explota el morbo del público. Este formato necesita otorgar notoriedad a algunos de sus colaboradores. La polémica y la ironía normalmente están guionizadas y la imagen televisada sobredimensiona su valor. Estos programas alimentan una curiosidad morbosa que abre una vía falsa de escape a la realidad».

Es el denominado 'entretenimiento relax', en el que el espectador busca una forma de ocio que no le haga pensar demasiado. «La audiencia busca entretenimiento en la televisión y prefiere programas que no supongan esfuerzo. Los contenidos morbosos tienen cierto poder de atracción y, además, han contribuido a desdibujar el sentido público de la intimidad». La profesora indica, no obstante, que «una parte de la audiencia no consume este tipo de programas y la tendencia actual, sobre todo entre los jóvenes, se orienta a buscar otras formas de consumo audiovisual por medio de plataformas online».

El espectador manda

Como experta en Deontología de la Comunicación, preguntamos a Codina si es ético que una cadena de televisión haga uso de este denominado «entretenimiento plano» a través de la vida privada de sus protagonistas. A tenor de las palabras de la experta, parece que, contra la audiencia, es difícil luchar. «La industria interpreta un incremento en las audiencias como una forma de dar al público lo que quiere y, de este modo, justifica la existencia de algunos programas que ingresan dinero. Este hecho no le exime de su responsabilidad social», matiza.

Si el fenómeno Belén Esteban tiene o no fecha de caducidad depende, por el momento, de que la audiencia opte por consumir otros contenidos. «La industria audiovisual cuenta con buenos programas de entretenimiento, rentables, que no desdibujan las fronteras de la intimidad. Mirar al futuro significa ser socialmente innovadores, encontrar nuevas formas de éxito, ser capaces de generar ideas», afirma.

Del «boom» de Belén Esteban en televisión se ha hablado largo y tendido. La colaboradora, incluso, llegó a protagonizar el documental «La Princesa del Pueblo», que en 2010 se encargó de estudiar el impacto mediático y sociológico de la «co-presentadora» de «Sálvame». En dicho documental se afirmaba, previa encuesta, que si Belén Esteban se hubiera presentado aquel año a las elecciones generales, su partido habría obtenido más de cinco diputados en el Congreso. Ahí es nada.