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Los anuncios del pasado que no se podrían emitir hoy

Los publicistas crearon auténticas obras que pasaron a la memoria colectiva, pero que hoy no podrían salir en televisión

Soberano, «cosa de hombres»
Soberano, «cosa de hombres»
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Desde la llegada, en los años 60, de la televisión a nuestra vida, llegaron también los primeros anuncios. Las diferentes marcas se basaban en los rasgos de la sociedad de aquel entonces para que sus mensajes marcaran a la población y conseguir, así, que sus productos tuvieran éxito. Todavía nos podemos acordar de algunos de ellos. Pero, si analizamos minuciosamente estos spots publicitarios, a día de hoy sería impensable que volvieran a emitirse en televisión. Aquí van algunos ejemplos:

El «negrito» del «Cola-Cao»

Si ha habido un anuncio que marcó a más de una generación fue el de la canción del «Cola-Cao». Una sintonía muy pegadiza que, todavía a día de hoy, jóvenes y mayores serían capaces de cantar al unísono. Sin embargo, este simpático anuncio debería sufrir modificaciones antes de volverse a emitir.

La razón fundamental radica en la letra de la canción, que está cantada por un simpático personaje «negrito» que es el encargado de cultivar los frutos del que proviene el cacao soluble. Un rasgo que, a día de hoy, podría recibir muchísimas críticas.

El detergente Tul

Ha sido uno de los ejemplos de machismo más claros que se pueden apreciar en los anuncios del pasado. Esta vez nos vamos hasta los años 80 para descubrir las maravillas del detergente líquido Tul. Pero, de sus ventajas, habla el hombre de la casa.

Tal y como dice el caballero, está encantado con que su mujer utilice este detergente «porque no quiero que venga cargada de la compra», asegura. Por si fuera poco, la «mujer de la casa» asegura que a ella le gusta Tul porque «él por fin ha encontrado a su gusto las camisas».

«Soberano. Es cosa de hombres»

Así es como se presentaba este anuncio mítico del brandy Soberano. Una bebida alcohólica que, según la joven y atractiva mujer que lo anunciaba al tiempo que cantaba, era «cosa de hombres». Por si acaso esto no se plasmaba suficientemente con la pegadiza cancioncilla del spot, el mensaje se ilustraba con diferentes momentos de la vida popular que, como el brandy, eran «cosa de hombres».

La primera de las imágenes es de unos tunos que celebraban algún hecho en la madrileña Gran Vía, interpretando que los estudios eran «cosa de hombres». Tras esto, también era afición solo reservada a los varones la tauromaquia, las carreras de automovilismo y el fútbol.

El suavizante Flor

Otra vez volvemos a los años 70 para analizar otro caso de machismo dentro del mundo publicitario de aquellos años. Y, de nuevo, vuelve a ser un producto de limpieza el protagonista. Hablamos del suavizante Flor, que mostraba las ventajas que podía tener su uso para las amas de casa.

En cuestión, una mujer había utilizado el suavizante para lavar las sábanas de la cama deseando que su marido se las encontrara especialmente suaves. «Felicidades cariño. Cómo voy a dormir», le decía el marido a su esposa, radiante al ver su cara de felicidadd.

La irresistible colonia Wink

Esta vez dejamos de hablar de publicidad destinada a las mujeres de la época para hablar de un anuncio que iba directamente a la caza de los hombres. En concreto hablamos de la colonia Wink cuya fragancia, tal y como se ve en el anuncio, tenía la capacidad de captar la atención de las mujeres que se encontraran cerca.

Según se puede ver en el spot, la colonia era capaz de hacer que cualquier mujer bebiera los vientos de aquel que hubiera utilizado la colonia.

Crema para gustar «a todo el mundo»

De nuevo volvemos a hablar de un producto que está pensado para las mujeres aunque, en esta ocasión, está dirigido a aquellas qu eno han tenido suerte en el amor. La solución para las «solteras» es esta crema que, con tan solo siete días de uso, promete conseguir que «gustes a todo el mundo».

Para demostrar los buenos efectos de la crema, de hecho, se ve cómo la joven se encuentra en casa, apoyando su cara sobre sus brazos, pero tras usar la crema Ponds empezará a vivir aventuras que antes no se podía imaginar.

El lavavajillas para la mujer

Los electrodomésticos también han servido para dejarnos grandes casos de machismo dentro del mundo de los publicistas. En este caso nos referimos a un anuncio de los lavavajillas automáticos en los años 90. La mujer del hogar siempre se encuentra con el problema de tener que lavar todos los platos ella sola.

De hecho, aunque pide ayuda, el marido se dedica a huir de su mujer y ella tiene que asumir toda la carga de trabajo que le deja la vajilla sucia. Sin embargo, según el anuncio, «tú no necesitas quién te ayude. Lo que necesitas es que te liberen de los platos sucios». Y para ello está el lavavajillas. También llama la atención que mientras los platos se lavan en el electrodoméstico ella se dedica a jugar con su hijo, mientras el marido continúa huyendo de su mujer.