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Almas veganas Karlos Arguiñano responde a las creadoras del santuario vegano y defiende el consumo de huevos

El cocinero vasco afirma en La Sexta que «no puede aparecer nadie diciendo cómo deben montar los gallos a las gallinas»

Karlos Arguiñano
Karlos Arguiñano
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El arranque de «Liarla Pardo», el programa vespertino que Cristina Pardo presenta en LaSexta, contó esta semana con Karlos Arguiñano, uno de los cocineros más populares de nuestra televisión y quien, desde esta temporada, contará con su hijo como colaborador habitual en su cocina de Antena 3. Durante la charla con el chef, Pardo no quiso evitar conocer la opinión de Arguiñano sobre «Almas veganas», el colectivo animalista que asegura que los gallos «violan a las gallinas» y que el consumo de huevos no debería estar permitido.

Al respecto, Arguiñano no dudó en asegurar que «aunque sea pecado, no voy a dejar de comer huevos de mis gallinas que felizmente viven acompañadas de gallos». Del mismo modo, el televisivo cocinero subrayó que «no puede aparecer un vegano diciendo cómo deben montar los gallos a las gallinas» y que «la vida es así».

No es la primera vez que el vasco responde a «Almas veganas». Durante otra intervención televisiva, de hecho, Arguiñano subrayó que el verdadero drama no es que los gallos «violen a las gallinas» sino que «alguien no tenga para comer»:

Fue «Todo es mentira», el programa de Cuatro presentado por Risto Mejide, el que dio a conocer al colectivo vegano a través de una peculiar entrevista: «Comer huevos genera la explotación de las gallinas desde que nacen hasta que mueren. Los pollos son separados de las gallinas y, cuando la gallina no pone, es asesinada. Esto es consecuencia directa de nuestro consumo», aseguraron sus portavoces.

Según el colectivo, los consumidores de huevos son «cómplices de la opresión» a las gallinas que, a su parecer, viven «en campos de concentración». «Los huevos son de las gallinas. Comérselos es robárselos y financiar la esclavitud animal. Cada día matan a millones de animales y, con ello, destruyen el planeta [...] Comer animales es fascista», defienden.