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MasterChef Aleix, ganador de «MasterChef 7»: «Sin el concurso nunca habría dejado la pescadería»

El joven catalán triunfó en el concurso de TVE gracias a un menú que contaba su historia

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Era el «caballito ganador» de Jordi Cruz y cumplió con los pronósticos de todas las quinielas. Aleix ya puede presumir de ser el ganador de «MasterChef 7» tras vencer el martes a Teresa, inesperada duelista final. «Por fin puedo gritarlo a los cuatro vientos, me comía por dentro. De todas formas, ser el favorito te pone en una situación que no controlas: te colocan en un pedestal y te exigen mucho más en una competición donde todo el mundo quiere ganar. Yo solo pensaba en sacar el plato y hacerlo bien. En el último momento estaba temblando», recuerda eufórico el pescadero reconvertido en chef, que no estuvo tan acertado siguiendo la receta de Dabiz Muñoz como en el restaurante de Quique Dacosta, donde selló su pase al último duelo. «Alguna noche, en casa, me imaginaba a Pepe gritando mi nombre. Cuando lo dijo empecé a saltar, creo que nunca había recibido un chute de energía tan fuerte. Tenías que haberme visto», bromea el joven catalán, que preparó un menú que repasaba su propia historia.

El primer plato, «De dónde vengo», era una interpretación del famoso pan con tomate catalán, un producto de orígenes humildes, como él mismo. «De pequeño iba a ver a mi abuela a la pescadería. Además, veía cocinar a mi madre y disfruto comiendo. Con 16 años tenía claro que quería ser cocinero, pero tuve que dejarlo por motivos personales y ayudar a mi familia en la pescadería. Pero si tienes un sueño y lo persigues lo consigues», plantea orgulloso.

Cocina «rebelde»

Su segundo plato, «Dónde estoy», representaba su paso por el concurso de TVE y Shine Iberia, e incluía hasta 13 pescados y mariscos bañados por una salsa de rodaballo. «Este programa era mi última baza para ser cocinero. Sé que nunca es tarde para estudiar, pero lo vi muy claro, tenía que ser de esa forma y en este momento. Tenía mucho trabajo en la pescadería familiar, y nunca me habría decidido a dejarla para estudiar», confiesa Aleix, muy unido a su madre. «Lloró más que yo en la final, sufrió mucho. Cuando le dije que me apunté al casting se fue haciendo a la idea. Antes no estábamos tan unidos, pero cuando coges distancia descubres a quienes quieres realmente», añade. Pepe Rodríguez, jurado del concurso con Jordi Cruz y Samantha Vallejo-Nágera, se emocionó al ver la relación: «Solo quiero que mis hijos hablen de mí como tú hablas de tu madre», admitió.

Cuando Aleix presentó el postre «A dónde voy» –que estará disponible en la carta del restaurante MasterChef–, Jordi Cruz, que le ofreció trabajo en el ABaC, era el único que había logrado contener las lágrimas. El último plato, de piedras lunares, crema catalana y helado de violeta, confirmó que era merecedor del trofeo, los 100.000 euros, la publicación de su libro de recetas (que saldrá el 9 de julio) y un Máster en el Basque Culinary Center. «En octubre empezaré con la formación y guardaré el dinero para abrir mi negocio. No sé si un catering o un restaurante, pero me he imaginado algo un poco rebelde, alternativo, distinto…», fabula Aleix, que antes se irá de vacaciones a Vietnam con su familia.

No descarta volver a la tele, siempre que sea como chef: «Pensaba que me daría más reparo y he estado cómodo, porque es un formato donde hay un oficio detrás. Me costaría más estar en programas donde no hay nada», puntualiza. Añade que las claves de su éxito han sido la «actitud» y la «perseverancia». «El aprendizaje se va adquiriendo, pero la actitud se tiene o no. “MasterChef” me ha enseñado a poner el foco en algo, centrarme. Ahora sé que si me fijo un objetivo se dispara la evolución», reflexiona, restando importancia a los rifirrafes –«la convivencia era buena, aunque haya momentos de tensión»– y a la bajada de audiencia: «Si en lugar de dos millones de espectadores me ven 1,8 millones, acostumbrado a las 80 personas de la pescadería me parece una barbaridad».