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¡Ahora caigo! Los concursantes más excéntricos que han pasado por «¡Ahora caigo!»

El programa de Arturo Valls lleva más de siete años en antena y ha dejado muchos momentos para el recuerdo

Cristian, uno de los aspirantes más extravagantes de la historia de «¡Ahora caigo!»
Cristian, uno de los aspirantes más extravagantes de la historia de «¡Ahora caigo!» - ATRESMEDIA
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Llegó a la televisión en julio de 2011 y desde entonces «¡Ahora caigo!» se ha convertido en uno de los concursos más vistos de la televisión. En gran parte, gracias a la faceta de «showman» del presentador, Arturo Valls, que se siente como pez en agua en su programa, pero también por los propios aspirantes en sí, que han protagonizado situaciones de lo más surrealistas.

Uno de los más recordados es Antonio, un joven que pese a fallar su pregunta, suplicó al público y al conductor de «¡Ahora caigo!» que no le dejasen caer por la trampilla del concurso. Valls se apiadó de él y, dando una vuelta de tuerca a su programa, permitió al chico quedarse en su escaño, ronda tras ronda, sin dejarle caer al vacío. Al finalizar el espacio, Jorge, el concursante central, no solo se llevó los 13.502 euros que había ganado. «¡También a Antonio! ¡Antonio de regalo!», gritó el presentador, en uno de los momentos más surrealistas de la historia del programa.

También fue muy recordado el paso por el programa de Alicia, una «monologuista» que no dejó de imitar voces desde que fue escogida para medirse al concursante central. Su particular tono de voz y su actitud tan dicharachera no pasó desapercibida entre la audiencia, que no dejó de ovacionarla durante el programa. La joven, además, compartió el vídeo en su canal de Youtube.

Más reciente fue el caso de Asier, un joven bilbaíno que hace solo unos días se «saltó» las normas y se declaró a una chica del público, que le rechazó. «Espero que en el duelo te vaya mejor que entre el público», le dijo Valls. No fue así y el joven terminó cayendo por la trampilla de «¡Ahora caigo!».

Las caídas, por cierto, también han reportado grandes momentazos en el programa. Para la historia queda aquel concursante al que el formato lanzó al vacío a «estilo mariposa», o la de la joven Mari Trini, a la que el presentador tuvo durante varios instantes en vilo antes de que cayese al vacío.

Situaciones surrealistas

Otros aspirantes, por su parte, han pasado a la historia del programa por haber protagonizado situaciones de lo más excéntricas. Como Isabel, aquella joven que se olvidó de «pasar» y fue eliminada pese a tener los tres comodines.

Lo mismo que le sucedió hace apenas unos meses a Azucena, que tampoco pasó su turno pese a contar con todos los comodines y que no sabía la respuesta a su pregunta, que no era otra que el nombre del expresidente del Gobierno español, «Mariano Rajoy».

La falta de cultura de los concursantes, además, ha quedado en evidencia en más de una ocasión. Hace unos meses Esther, una joven estudiante, dijo que Cristóbal Colón, descubridor de América en 1492, había nacido antes de Jesucristo. Otra aspirante, por su parte, no tenía ni idea de quién era Pedro Duque, actual Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades. «¿Ese quién es?», preguntó.

El paso de Cristian

También quedó para la posteridad Cristian, uno de los concursantes más extravagantes que se recuerdan en el programa (si no el más) y que, entre sus particulares «ruiditos» e imitaciones, consiguió su sueño: dinero para poder ir a DisneyLand París y comprarse una videoconsola. Igual que Domingo, un hombre aficionado al «amigurumi», o lo que es lo mismo, hacer muñecos de ganchillo. «¡Una técnica milenaria!», bromeó Valls.

Inolvidable es también la historia de Giovanni, el cubano que, como «tenía tiempo libre», acabó con cuatro hijos. También lo que sucedió con Susana, que llegó tan nerviosa al programa que tuvo que presentarse varias veces.

Tampoco se puede obviar a Rafa, el hombre que imitaba el sonido de los cerdos y que se picó con «Perri», la mascota-cámara de «¡Ahora caigo!». Ni a Jonathan, el concursante que tenía tantas ganas de ir al baño que le tuvo que acompañar Arturo Valls. En cuanto fue seleccionado para su duelo, no pudo ser más sincero. «¡Menos mal, porque me estoy meando desde el principio!».

Grandes instantes para el recuerdo, así las cosas, han dejado los aspirantes de «¡Ahora caigo!» en los siete años que el programa lleva en emisión. Aunque no parece, todo sea dicho, que el goteo de participantes extravagantes vaya a terminar. Al menos, no a medio plazo.