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First Dates La afición sexual más macabra de un comensal de «First Dates»

Este lunes, el restaurante de Carlos Sobera celebró su primera cena de la semana en Cuatro

Kike, el comensal más siniestro de este lunes en «First Dates»
Kike, el comensal más siniestro de este lunes en «First Dates» - CUATRO
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«First Dates» regresó este lunes a las noches de Cuatro. El programa del «access» por excelencia de la segunda cadena de Mediaset volvió una noche más a la televisión, con Carlos Sobera como maestro de ceremonias.

Más de 720 emisiones, que se dice pronto, lleva el programa en emisión en Cuatro. El espacio, que ha proclamado a Sobera como el Cupido de la televisión, vivió este lunes una edición que una vez más, tuvo de todo en el restaurante de «First Dates».

La primera cita fue la que tuvieron Juanan e Irina, dos jóvenes que se personaron en Cuatro para encontrar el amor. La chica se presentó ante Sobera con la ayuda de un andador, pues sufre de una discapacidad que le limita su movilidad.

Ante ella, su compañero de cita hizo una confesión con mucho sentimiento. «Tengo que decirte algo. Yo también tengo problemas al andar. Hace tiempo, casi pierdo la pierna. Con el frío y con el mal tiempo, soy un cojo», expresó ante su comensal. Pese a todo ello, la cosa no fluyó entre ambos. A pesar de que Juanan sí que mostró su disposición a una segunda cita, Irina se echó atrás. «Tenemos un montón de cosas en común, me ha encantado conocerte y me has parecido interesante. Pero necesito algo más. Aunque no me improtaría hablar por Skype o jugar», espetó la joven.

Pese a que no triunfó el amor, la cita entre ambos fue una de las más normales de todas las que se vieron este lunes en «First Dates». Sin duda, la más macabra fue la que tuvieron Kike y Alba, dos comensales que se personaron en «First Dates» de una guisa de lo más siniestra. Y en esta ocasión, las apariencias no engañaron.

Más allá de su «afición por las fiestas», Kike se sinceró ante Alba. «Tengo unas aficiones un poco... tengo un trozo de mi p**** –su aparato reproductor, hablando en claro– guardado, con agujas clavadas. Me he puesto pinzas por todo mi cuerpo. Y tengo fotos con una foto grapada a mi pierna», confesó. Tras ello, se definió como «demisexual». «No puedo sentirme atraido por alguien si no le conozco», explicó.

Ante ello, Alba le preguntó acerca de su orientación sexual. «A ver, me he liado con algún tío, pero no me mola», expresó. La chica, por su parte, dijo todo lo contrario. «A mí me han empezado a molar los tíos ahora. Siempre he estado con chicas. A lo mejor un día me apetece f******* a una pava, como otro día a un pavo», explicó, acerca de sus deseos sexuales. Tras ello, hablaron de cine, pero ni siquiera en eso terminaban de coincidir. No obstante, como amigos, sí que mostraron interés en mantener la relación.

Tampoco fue bien la noche entre Iraia y Asier, que comenzó con fuerza pero terminó sin fuelle. «No le veo con iniciativa. Y creo que es de esas personas que, cuando está con una chica, sigue pensando en su exnovia», manifestó. La conversación no fluyó, la magia tampoco y lo peor, es que ambos se dieron cuenta según transcurría la cena. Sin embargo, Asier se mostró interesado en tener una nueva cita. No así Iraia.

Mejor fue la cosa, al menos, entre Alba y Brian. El chico, «hipnotizador» de profesión, logró conquistar a su compañera desde el principio. Su afición por los cómics, la cultura japonesa o los videojuegos fue crucial para que ambos decidieran tener una segunda cita.