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«7 años», la película española mejor distribuida de la historia

Netflix ha estrenado su primera producción «made in Spain», un drama psicológico que ya pueden ver 86 millones de personas en 190 países

Manuel Morón y Paco León, con Juan Pablo Raba en segundo plano
Manuel Morón y Paco León, con Juan Pablo Raba en segundo plano - Netflix
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La película «7 años», primera producción española del gigante estadounidense Netflix, plantea un dilema moral morrocotudo. Los cuatro socios de una empresa deben acordar quién de ellos se sacrifica para evitar que todos vayan a la cárcel, lo que supondría la ruina añadida de la compañía. El cuarto largometraje de Roger Gual, que ganó un Goya en 2003 como director novel con «Smoking room», es otro proyecto de dimensiones modestas, con solo cinco actores y un único escenario, pero que ya se ha convertido en la película española vista en más países. Está disponible en 190 mercados.

[Así ha «manipulado» Roger Gual a los actores de «7 años»]

Mientras Netflix también prepara la serie «Las chicas del cable», sobre cuatro trabajadoras de Telefónica en el Madrid de los años veinte, el todavía joven cineasta, de 40 años, explica la génesis del proyecto: «Empezó con el productor Cristian Conti y el músico Federico Jusid, que aquí también ejerce de productor. Hace dos años me mandaron un guión y me dijeron que con el sistema de financiación habitual era complicado levantarlo. Me dejaron leer el guión de José Cabeza y fue de los que te atrapan desde el principio. Teníamos que hacerlo. Empezamos a moverlo por la vía tradicional, televisiones, subvenciones, etcétera, pero vimos que se iba parando. Entonces le pedí a Cristian explorar otras vías y salió la de Netflix. Él tenía el contacto directo con Los Ángeles, les presentó el guión, les gustó, y un año después estábamos rodando».

Escaparate de lujo

Los actores también están maravillados por la posibilidad de mostrar su trabajo a 86 millones de pares de ojos. Juana Acosta, la única mujer del reparto, se declara fascinada. «Me produce hasta vértigo», confiesa. «Es la película española con la mejor distribución de la historia. Que la vean en tantos sitios durante tanto tiempo era algo imposible. Normalmente no duran ni tres semanas en cartel. Hay que inventar algo para que la gente se entere de que las películas existen. Algo falla en el sistema. Netflix ha apostado por una historia española, con un contenido local, para que llegue de manera global. Es impresionante».

«Normalmente las películas no duran ni tres semanas en cartel. Algo falla en el sistema"Juana Acosta

Paco León, actor y director que logró una nominación con «Carmina o revienta», ya sabía lo que es buscar nuevas vías de distribución. Aquel título, presume, «estuvo desde el primer día en internet». «Esto es una continuidad, que demuestra que no estaba tan loco». Los resultados son opinables, como casi todo, pero a él le dio «la satisfacción de un experimento, carácter que también tenía la película. La campaña de marketing le dio una visibilidad que no hubiera tenido de otra manera».

Roger Gual añade que no sabe qué importancia tendrán estas vías en el futuro, «pero al menos serán buenas para llevar adelante proyectos y que se sigan haciendo películas de aquí». «Estábamos en una situación en la que no era nada fácil poder seguir financiando proyectos, pero creo que esto va a ser una revolución». «Ahora la tele de pago y las nuevas plataformas han entrado en juego y se pueden hacer cosas sin el yugo de la audiencia o la taquilla. Sin hacer nada, nos pueden ver muchos millones de personas», remata Paco León, quien se siente muy cómodo cuando cambia de género y abandona la comedia. «Menos en el porno, por favor, que ya no me veo», bromea.

Juana Acosta, en «7 años»
Juana Acosta, en «7 años»- Netflix

Los productores estadounidenses tienen fama de ser los más rígidos del mundo, pero los integrantes del equipo de «7 años» destacaban lo poco vigilados que se sintieron. «Te lo juro. En las películas sueles tener libertad, pero siempre está el ejecutivo de televisión que viene a verte», relata Gual. «Aquí yo no he sentido en ningún momento esa presión. Incluso nos preguntábamos: ¿pero alguien ha visto lo que hacemos? Porque a lo mejor no les gusta. Lo interesante es que han dejado libertad creativa para poder trabajar, confiando en un equipo y en un guión que les gustaba, que es lo ideal».

Un rodaje distinto

Pero la mayor peculiaridad de este rodaje es que el último día, el cineasta hizo algo para lo que nunca hay tiempo. Después de veinte días de trabajo, en una película dividida en solo 15 secuencias, Roger Gual volvió a grabarlo todo en una única toma. Lo mejor es que aprovechó casi la mitad de ese material de última hora. «Los actores ya llevaban mucho recorrido. Si lo hacemos una tercera vez, lo mismo me vale como un plano secuencia», añade medio en serio. Lo que pretendía era transmitir cierta sensación al espectador: «Esto está pasando aquí y ahora». A Juana Acosta le pareció «un regalo maravilloso». «Fue increíble», añade, «porque hay algo interno que se relaja cuando la película ya está terminada. Pruebas otras cosas, apuntas mejor algo de lo que no estabas segura… Fue un proceso artístico muy rico».