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OT 2018 Huelgas, broncas y acusaciones de tongo: termina el OT más polémico

Termina una edición marcada por el carácter de sus concursantes además de por sus voces

La visita del novio de María al plató de OT 2018 ha sido uno de los grandes momentos de esta edición
La visita del novio de María al plató de OT 2018 ha sido uno de los grandes momentos de esta edición
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Cuando OT 2017 emitió su gala final muchos espectadores quedaron «huérfanos». Terminaba entonces el OT de «Shake it out», de Amaia y Alfred susurrándose al piano, del sí pero no de Aitana y Cepeda, de «La Bikina» y de «La revolución sexual». Sin habernos olvidado de los protagonistas del «pelotazo» de Televisión Española la cadena pública decidió continuar explotando el formato e iniciar temporada televisiva con nuevos rostros, más caras para un fenómeno que, como ocurrió en 2001, logró encumbrar a sus protagonistas y dar a unos cuantos carreras de éxito que, con bastante probabilidad, perdurarán largo tiempo en el panorama musical.

Esta noche termina la segunda entrega del renovado «Operación Triunfo», la décima si tenemos en cuenta todas las ediciones y, aunque en lo musical también puede presumir de haber estado a la altura — «La llorona» es el nuevo «Shake it out»— para muchos el programa que hoy termina pasará al recuerdo más por sus polémicas que por su aportación musical. Este ha sido el «Operación Triunfo» de la mariconez, del inconformismo y de los jóvenes rebeldes, los que se ponen en huelga y se quejan frente a las cámaras sin pensar en las consecuencias.

Durante la última edición de OT ha habido polémicas para todos los gustos. También una monumental bronca de Noemí Galera a los concursantes, a quienes llegó a dar una bofetada de realidad a través de tuits de haters en las redes sociales tras haber, en opinión de la directora, decepcionado a su audiencia tras una improvisada sentada en la academia. En aquella ocasión Noemí Galera dejó claro a los chicos algo de lo que algunos se habían olvidado: «Operación Triunfo» es un programa de televisión y, como tal, hay que dar juego y «carnaza» al público. Los secretos, vino a decir Noemí Galera, se cuentan en público para deleite del personal. Estarán contentos, pues, los seguidores del mero espectáculo con la visita del novio de María al plató de Televisión Española —«¡María, tía buena!»— o con la espantada de C.Tangana tras presentar «El Veneno», beberse un copazo y largarse sin mediar palabra.

Ha sido esta también la edición del despido de Itziar Castro, del regreso a casa de los hijos pródigos, «Los Javis» y de las acusaciones al concurso de «tongo» por «regalar» tres temas para eurovisión a Miki y dejar con la miel en los labios a África, Dave y Alfonso. Porque no había ninguna composición que se ajustara a sus voces pero sí dos canciones para Carlos Right. Y solo una para Famous y Alba Reche, las mejores voces del programa —con perdón de Natalia—. OT no es odio pero sí discrimina y los exconcursantes afectados, como no podía ser de otra forma, ya han criticado la decisión del programa en sus redes sociales para disgusto del omnipresente Tinet Rubira.

Así que sin duda alguna lo mejor de esta edición —y que me perdonen los fans de Almaia— ha sido el hecho de contar con un casting bien escogido y no solo por la calidad de sus voces sino por el hecho de estar formado por concursantes que no han dudado en transmitir sus puntos de vista, que no se callan ante lo injusto y que reivindican que se puede ser feminista aunque tu novio se pase de la raya en prime time. Porque no todo tienen que ser palabras bonitas y «City of stars».