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PrePartyES Alfred da el relevo a Miki para Eurovisión, sin rastro de Amaia

Este fin de semana se ha celebrado en Madrid la PrePartyES, un evento al que acudieron 22 de las delegaciones participantes en el festival este año

Miki junto a tres de sus bailarines en La Riviera durante la PRePartyES
Miki junto a tres de sus bailarines en La Riviera durante la PRePartyES - Rocío Muñoz/ Eurovision-Spain
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Llevaba razón Amaia cuando al ser preguntada por un periódico de tirada nacional, dijo que no tenía ninguna obligación de pasar el testigo a su sucesor en Eurovisión. Acababa de celebrarse entonces la gala de OT que designó candidato a Miki, y fue Alfred el que acudió a dar el relevo a su paisano. «Alfred lo hizo porque quiso», dijo entonces la representante española en Eurovisión 2018, añadiendo que después «de lo mal» que habían quedado, no se sentía nadie para hacerlo. Pero lo cierto es que estos tres últimos años en los que se ha celebrado la PrePartyES en Madrid (una fiesta eurovisiva a la que acuden muchos de los candidatos de ese año), cada representante ha ido recibiendo a manos de su antecesor el simbólico relevo ante los seguidores del festival españoles.

En 2017 fue Barei quien deseó lo mejor a Manel Navarro sobre el escenario de La Riviera. Ella había quedado en el puesto 22 de la tabla con un total de 77 puntos. Al año siguiente, el encargado de despedir públicamente a Amaia y Alfred fue Manel Navarro, que aceptó la invitación a pesar de su sonada participación en Kiev, donde quedó último con tan solo 5 puntos. El resto ya es sabido: Amaia y Alfred se tuvieron que conformar con la posición 23 de la clasificación, con 61 puntos en Lisboa, un resultado que la navarra catalogó públicamente pocas horas después como «una mierda». Amaia, que ha querido cortar de raíz cualquier relación tanto con el festival como con sus seguidores, prefirió, al igual que en la gala de OT, no acudir a La Riviera, donde el catalán vivió una auténtica fiesta cantando «La venda» ante las más de dos mil personas presentes. El relevo se lo dio Alfred pero no en el evento principal del sábado sino en la Welcome PreParty del viernes, y lo quiso dejar por escrito en redes sociales: «Gracias a todos por esta noche. A Miki, por juntarnos (...) y a los que hacéis posible esta fiesta. Gracias eurofans por mantener vivo Eurovisión».

[Escucha aquí las 41 canciones candidatas para Eurovisión 2019]

Desde la organización de la PreParty, se quiso poner en valor la historia del festival. Betty Missiego recibió, a sus 81 años, un caluroso homenaje, y se atrevió a cantar «Su canción» ante un público totalmente rendido por su cariño cuando se cumplen 40 años de su participación en el festival en Jerusalén. Ella quedó segunda pero para muchos fue la «ganadora moral» de esa edición. También hubo lugar para homenajear a Lydia, la representante española en Jerusalén 1999 tras los 20 años de su «No quiero escuchar». Embriagada por el recibimiento de los presentes, quiso mostrarles su agradecimiento vistiéndose con el mismo vestido de Ágatha Ruiz de la Prada con el que pisó el escenario eurovisivo. También la madrina de la gala, Rosa, tuvo su pequeño homenaje: cuando se cumplen 17 años del «Europe’s living a celebration», no ha querido alejarse en ningún momento de la comunidad de fans que mueve el festival, que le desmuestran su cariño cada vez que tienen ocasión.

Intensa noche

El resto de la larguísima gala pasó con nota el examen técnico auque se notó la ausencia de las grandes favoritas de este año (véase Italia, por ejemplo, Suiza que el año pasado sí vino o Países Bajos). Con tanta propuesta lenta, los presentes enloquecieron cuando el grupo BSDM Hatari llevó sobre el escenario su «Hatrid mun sigra» y tradujeron incluso el último verso, para que quedara claro que «el odio prevalecerá». Pero también con San Marino, con el reincidente Serhat, que en esta ocasión busca confiado el pase a la final con «Say na na na». Muy agradecido fue el público con las propuesta griega (Katerine Duska y su balada «Better Love») y belga (del jovencísimo Eliot, «Wake up»). Sin palabras se quedó también el anfitrión, Kobi, cuando interpretó «Home». Hasta Madrid se vino también con Imri, el representante israelí en 2017, que trajo un ritmo más latino que nunca.

Rompió el hielo el famoso DJ Darude, representante finlandés este año, que recordó a los presentes su hit de los años dos mil, «Sandstorm» antes de que Sebastian Rejman, su vocalista, subiera al escenario para interpretar su SOS por el medio ambiente, «Look away». Polonia, Georgia, Alemania, Estonia, Armenia, Albania, República Checa… un intenso suceder de canciones hasta que llegó el clímax, tal y como lo definieron los presentadores de la gala, los comentaristas de Eurovisión en TVE, Tony Aguilar y Julia Varela. Saltó al escenario Miki, y para entonces, casi todo el público tenía ya en sus manos la pañoleta promocional de «La venda». En el último estribillo se le unieron tres de sus bailarines, quizá adelantando parte de su secretísima puesta en escena, de la que volvió a recordar a ABC este viernes que no puede adelantar nada. Eso sí, asegura que «no hemos visto nada igual». Con coreografía o no, La Riviera fue una fiesta que Miki va a tener muy complicado olvidar. Claro, que tendrá que volver, si no quiere acabar definitivamente con la tradición, el año que viene, para ceder el testigo. Porque Eurovisión no para.