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¿Por qué participa Australia en Eurovisión?

A pesar de la distancia geográfica que separa al país oceánico de Europa, sus valores comunes y la apuesta por la música le han hecho un hueco en el festival

Eurovision 2019: la gran final del festival en directo

Kate Miller representa este año a Autralia en Eurovisión 2019
Kate Miller representa este año a Autralia en Eurovisión 2019 - RTVE
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Puede sonar raro que en un festival como Eurovisión, creado inicialmente para «unir» a todo el continente a través de la música, participen países como Israel, Australia, Rusia o (en el pasado) Turquía. Quizá por lo lejano y remoto de su localización, Australia es el caso más raro de encajar, pero sin embargo, se han hecho un hueco gracias a su esfuerzo y constancia dentro del festival. Desde que participaran por primera vez (y como premio a su apego con el festival) en 2015, los australianos han ofrecido espectáculo, buenas interpretaciones y, como consecuencia de ello, bastante buen resultado en el festival.

La televisión pública australiana, la SBS, es miembro asociado (pero no activo) de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), por lo que con su participación en 2015 se convirtieron en el primer país que participó en el certamen sin ser miembro de dicha organización. Para aquel año, la UER se lo ofreció como algo excepcional coincidiendo con el 60 aniversario del festival y como agradecimiento a todos los eurofans del país oceánico. Con una media de 2,7 millones de telespectadores, se ganaron a pulso la oportunidad de participar, y desde entonces han sabido aprovecharla al máximo. Guy Sebastian consiguió con su debut un magnífico quinto puesto con «Tonight Again», pero lo mejor aún estaba por llegar.

Al año siguiente, eso sí, tuvieron que ganarse su puesto en la final después de superar la semifinal. Un mero trámite, ya que Dami Im, una de las grandes favoritas de Eurovisión de la edición de Estocolmo, rozó el primer puesto pero se tuvo que conformar con la plata. En Kiev 2017 Isaiah Firebrace y su «Don't Come Easy» consiguieron un meritorio noveno puesto. El año pasado, sin embargo, aunque Jessica Mauboy consiguió ser cuarta en su semifinal, no lo tuvo tan fácil el sábado y se volvió a Australia con 99 puntos y la posición número 20 (eso sí, mejor que la de los candidatos españoles). A estas alturas ya nadie duda de que el país oceánico es un miembro eurovisivo más que encarna los valores de unión que solo la música podría conseguir.

Elemento integrador

La SBS retransmitió por primera vez el festival en 1983 y desde entonces no ha faltado en su cita anual, consolidando su audiencia edición tras edición. El certamen se ha demostrado como un elemento integrador entre el continente y un país tan lejano como Australia, para potenciar los lazos políticos y culturales. De hecho, a pesar de no poder participar en las votaciones y como mera acción lucrativa, la cadena pública australiana incluso llegó a instaurar un televoto simbólico durante la final de 2010.

En 2014 la televisión pública danesa que ejercía de anfitriona invitó al país oceánico a participar fuera de concurso en el intermedio de la segunda semifinal. Jessica Mauboy fue la encargada de interpretar «Sea of Flags». Como si de un presagio se tratara, ella que sin quererlo abrió una época nueva para Australia en Eurovisión.