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Eurovisión 2019 Portugal El pop mestizo de Conan Osiris representará a Portugal en Eurovisión

Su sonido integra influencias árabes, como refleja ‘Telemóveis’, la canción elegida para ir a Tel Aviv

Conan Osiris, durante una de sus actuaciones
Conan Osiris, durante una de sus actuaciones
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Se consumó el golpe de mano y el excéntrico Conan Osiris representará a Portugal en el 64º Festival de Eurovisión, cuya final se celebrará el 18 de mayo en Tel Aviv, la capital de Israel. Él se llama, en realidad, Tiago Miranda y lleva unos cuantos años sorprendiendo en el universo musical portugués con su sonido mestizo, que bebe de la kizomba angolana, del manele rumano, del raï argelino, del ‘dancehall’ jamaicano, del pop y hasta del fado para desafiar las convenciones en plan canalla.

Su canción ‘Telemóveis’ (‘Teléfonos móviles’) cautivó con fuerza a los espectadores y al jurado, tras acumular más de dos millones de visitas en YouTube, especialmente desde que el público la eligió como su favorita en la primera semifinal del Festival da Cançao, la gala que pone en pie cada año la cadena pública RTP para determinar quién lleva la bandera portuguesa en el popular certamen.

Osiris toma así el relevo de Claudia Pascoal, última clasificada el año pasado con la balada electrónica ‘O jardim’, y de Salvador Sobral, que marcó tendencia en 2017 con la melancólica ‘Amar pelos dois’.

Pero, ¿quién es de verdad Tiago Miranda, todo un desconocido en España? Pues un personaje que lo mismo se pinta la cara que fagocita a las estrellas de Bollywood con su desparpajo sin límites y su sentido del humor irreverente, que le lleva a reírse de sí mismo siempre que tiene ocasión (ante las cámaras, claro).

El autor de discos tan heterodoxos como ‘Música normal’ o ‘Adoro bolos’ (‘Me encantan los pasteles’) conoce muy bien la calle y la noche. Marcado por la tragedia de la muerte de su padre a causa del abuso de las drogas, trabajó en una tienda de artículos sexuales en la localidad de Castelo Branco cuando aún desconocía qué rumbo tomar.

Fue antes de dar el salto a Lisboa, donde no cesa de ampliar su bagaje catapultado por la fusión que se cuece en zonas como Intendente, Mouraria o Cais do Sodré, donde el reggae se da la mano con los lamentos de Amália Rodrigues o los ecos de Sri Lanka.

Ahí reside el secreto de su éxito al otro lado de la frontera, larvado con internet como arma principal y la ausencia de prejuicios en primer plano y de forma permanente.

Así que Portugal vuelve a cambiar de registro a la hora de abordar el envite eurovisivo, con la intención de olvidar el gran fracaso del año pasado en el Parque das Naçoes lisboeta. Conan Osiris: próxima estación, Tel Aviv.