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¿Por qué se ha hundido «La venda» en Eurovisión?

Miki Núñez consiguió 60 puntos y quedó en el 22º puesto de la tabla a pesar de todo el esfuerzo que ha acumulado hasta llegar a Tel Aviv

Miki Núñez, representante de España en Eurovisión, durante uno de los ensayos de la actuación - EFE | Vídeo: Miki agradece a los fans el apoyo recibido EP
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El fiasco que se ha llevado Miki ha sido mayúsculo. En su regreso a España, el artista puede sentir que no ha sido suficiente todo el trabajo que ha llevado sobre sus hombros todos estos meses para conseguir, no ya ganar, sino un puesto decente en Eurovisión. Sin embargo, otro año más, la delegación de RTVE regresa a casa con las manos vacías y pensando en qué se puede hacer para solucionar la situación de nuestro país en el certamen.

Primero fue el sonado gallo de Manel Navarro en su «Do it for your lover», posteriormente el ritmo lento de «Tu canción», de Amaia Romero y Alferd García. Y ahora parece que con «La venda» de Miki es hora de empezar a curarse las heridas acumuladas del pasado para analizar qué es lo que sucede con España en el Festival de Eurovisión. En las dos primeras candidaturas anteriormente mencionadas, el ente RTVE fue duramente criticado por las propuestas llevadas al concurso. Pero, en este año, parece que los espectadores no han cargado contra el ente público. Entonces, ¿dónde están las razones por terminar en el puesto 22 en lugar de la mitad de la tabla, tal y como se preveía?

Tabla clasificatoria de la final del Festival de Eurovisión 2019
Tabla clasificatoria de la final del Festival de Eurovisión 2019 - UER

Uno de los principales motivos por los que se señala a la mala posición de España en Eurovisión es que no somos valorados en igualdad de condiciones al resto de países. Esto se debe a que nuestro país forma parte del «Big five», compuesto por los cinco países que más dinero aportan a la fiesta europea: Francia, Reino Unido, Italia, Alemania y España conforman este selecto grupo, que en el festival acuden directamente a la final, sin tener que ser seleccionados por el resto de países en la semifinal. A excepción de Italia (que quedó en un magnífico segundo puesto), el resto de países que conforman este «club VIP» estuvieron en la segunda mitad de la tabla. Francia en decimocuarto puesto, España en el 22, Alemania antepenúltima y Reino Unido en último puesto. El hecho de que estos países no formen parte de la competición en igualdad de condiciones al resto de estados puede provocar que, para votarles y que lleguen a ganar, sea necesario casi un milagro.

Otra de las grandes razones por las que se ha intentado justificar la mala posición de Núñez en Tel Aviv es por la puesta en escena por la que se apostó este año. Tras las críticas por la austera escenografía de 2018, esta vez han pretendido tirar «la casa» por la ventana. Para «La venda», una fachada de dos pisos copaba el escenario, sobre la que se encontraban el artista y sus bailarines. Estos debían de abandonar el apartamento antes de que Paco (la marioneta gigante que aparecía en escena) empezara a empujar la casa para retenerles en su aburrida rutina. Todo ello, acompañada de una amalgama de imágenes coloridas en las pantallas del escenario, desde polvos hindúes a huellas dactilares e, incluso, una cámara deportiva que portaba Miki Núñez durante un momento de su actuación.

El problema de esta puesta en escena es que no fue entendida, ni siquiera por muchos de los seguidores españoles. Los fans patrios, por lo menos, comprendían la letra del tema, pero no veían el por qué de la escenografía diseñada por el griego Fokas Evangelinos. De hecho, tuvo que ser la propia delegación en Israel la que, durante la rueda de prensa, explicara el simbolismo de lo que se vería sobre el escenario. Pero, ¿por qué hay que explicar una puesta en escena de una actuación de tan solo tres minutos? La mayoría de televidentes tan solo tendrán ese tiempo para entender absolutamente todo. Y lo más importante, emocionar e impactar al público europeo. La gente se quedó extrañada al ver la mole de pladur, extrañada con Paco, el muñeco, e indiferente tras el paso al televoto.

Una de las claves por las que los seguidores de «Operación Triunfo 2019» decidieron mandar a Miki al festival de la canción no fue ni su calidad vocal ni la de la letra del tema, sino las ganas y la fuerza que le puso sobre el escenario. Miki iba corriendo de un lado para otro llevando la fiesta encima, acompañado de los bailarines con los instrumentos típicos de cualquier fiesta española y, sobre todo, transmitiendo mucha más emoción que la que se respiró sobre el escenario de Tel Aviv. Aunque más sencilla, seguramente, hubiera funcionado mejor una puesta en escena de este tipo antes que la protagonizada por Paco, el muñeco. Entre otras cosas porque esta, por lo menos, se entendía.

Aunque de momento no haya confirmación oficial, todo apunta a que el próximo año España volverá a acudir al Festival de Eurovisión para intentar quedar algo mejor que en las últimas ediciones. Hay quienes ya aseguran que, a la hora de elegir al aspirante, se debería de realizar una selección más profunda entre artistas reconocidos del panorama nacional. De hecho, muchos fans a través de las redes sociales han pedido que sea Rosalía la que intente enamorar a Europa.

Sea como fuere, lo que habría que realizar sería un análisis de puertas para adentro en el ente público para ver qué es lo que está fallando desde hace tantos años: desde el año 2015 no hemos subido del puesto 21. En los últimos diez años tan solo dos artistas (Pastora Soler en 2012 y Ruth Lorenzo en 2014) han entrado en el «Top 10» (en décimo puesto). Desde 2003 no estamos en una posición de un solo dígito, y hay que irse hasta el año 1995 para encontrar a España en el podio, con Anabel Conde interpretando «Vuelve conmigo» y quedando en un segundo puesto. Además, en 2019 se cumplían 50 años desde que España ganara por última vez Eurovisión, gracias al «Vivo cantando» de Salomé. Esperemos que no hagan falta otros cincuenta para repetir el éxito en Europa.