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Famosos de todo el mundo piden frenar el boicot contra Israel en Eurovisión

Marina Abramovic, Betty Missiego o Mónica Naranjo piden respetar «el espíritu de unión del festival»

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Desde el pasado mes de mayo, cuando se supo, tras la victoria de Netta, que Eurovisión 2019 se celebraría en Israel, han sido muchas y muy influyentes las voces que se han posicionado en su contra e incluso han llamado al boicot del festival por considerar al anfitrión un «país opresor». Sin embargo, a tan solo tres semanas de que se celebre, el próximo 18 de mayo, han sido otras cien celebridades las que han firmado una carta oponiéndose al boicot propuesto. Entre ellas, figuras tan destacadas como el cómico Stephen Fry o la artista yugoslava Marina Abramovic.

En la carta se explica que el «espíritu de unión» que refuerza Eurovisión en todo el continente europeo está «siendo atacado por aquellos que llaman al boicot porque se celebre en Israel, alterando el espíritu del concurso y convirtiéndolo en un arma de división». Promovida por la ONG Creative Community for Peace, la carta continúa: «Creemos que promover el boicot cultural es una afrenta para los palestinos e israelíes que trabajan para encontrar la paz mediante el compromiso, el intercambio y el reconocimiento mutuo. Si bien todos podemos tener opiniones diferentes sobre el conflicto palestino-israelí y el mejor camino hacia la paz, todos estamos de acuerdo en que un boicot cultural no es la respuesta».

Gene Simmons, de la banda Kiss, el cómico Al Murray, la representante de España en Eurovisión 1979 (organizado por Jerusalén) Betty Missiego, Mónica Naranjo, Soraya Arnelas (Eurovisión 2009), Carlos Baute o Marta Sánchez, todos ellos miembros de la industria del entretenimiento, llaman a construir puentes a través de la música y del arte como método para alcanzar la paz y un mayor entendimiento en la región. La petición acumula ya en internet más de treinta y cinco mil firmas, y se resume en que «un boicot cultural no puede ser la respuesta al conflicto».

La BBC, en entredicho

El escrito es una respuesta a los distintos manifiestos publicados desde hace meses, incluido uno dirigido directamente a la BBC y respaldado por personalidades británicas como Peter Gabriel, Ken Loach, el cineasta Mike Leigh, el músico Roger Waters, la banda Wolf Alice o la diseñadora Vivienne Westwood. «Por mucho que sea un entretenimiento ligero [en referencia a Eurovisión], no está exento de consideraciones ligadas a los derechos humanos y no podemos ignorar la violación sistemática de los derechos de los palestinos», aparecía en la carta publicada en «The Guardian».

La respuesta de la BBC, la televisión pública que organiza la participación del Reino Unido en Eurovisión, no se hizo esperar: «El concurso no es un evento político y no respalda ningún mensaje o campaña política. Siempre ha apoyado los valores de amistad, inclusión, tolerancia y diversidad, y no creemos que sea apropiado utilizar la participación de la BBC por razones políticas. Por eso participaremos en el evento de este año. El país anfitrión está determinado por las reglas del certamen, no por la BBC».

Hasta Madonna

Lo que en un principio era un llamamiento a la organización del festival así como a sus participantes ha llegado, incluso, hasta a Madonna. La artista estadounidense, que está inmersa en la promoción de su nuevo disco, anunció que actuará el 18 de mayo en el festival, el día de la gran final, probablemente en el intermedio antes de las votaciones. El fundador de Pink Floyd, Roger Waters, fue contundente con ella: «Si crees en los derechos humanos, no actúes en Tel Aviv». «Actuar en Israel es lucrativo, pero sirve para normalizar la ocupación, el apartheid, la limpieza étnica, la encarcelación de niños y el asesinato de manifestantes no armados: todas esas cosas malas», apostillaba en una carta que no tuvo respuesta por parte de la autora de «Like a prayer». Antes, ya había intentado también presionar al resto de 41 países que concurren en el certamen para trasladarles su rechazo al «enemigo sionista», pero lo cierto es que, a pesar de las reticencias iniciales y la posición personal de algún intérprete, ningún país ha rechazado este año acudir a Eurovisión.