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Eurovisión 2018 El día que España «se rió de todo el mundo» en Eurovisión

Se cumplen diez años de aquel festival en el que el cómico Andreu Buenafuente consiguió que Rodolfo Chikilicuatre, Silvia Abril y compañía representasen a España con «Baila el Chiki Chiki»

Sigue en directo la final de Eurovisión 2018

Rodolfo Chikilicuatre (en el centro), interpreta «Baila el Chiki Chiki», con Silvia Abril a la derecha de la imagen
Rodolfo Chikilicuatre (en el centro), interpreta «Baila el Chiki Chiki», con Silvia Abril a la derecha de la imagen - EUROVISIÓN
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Con todo más que preparado para que este sábado arranque en Lisboa (Portugal) la final del Festival de Eurovisión 2018, se cumplen diez años de una de las actuaciones más memorables de España en el certamen. No por calidad, sino más por espectáculo e irreverencia. En 2008, un milagro de lo más disparatado llevó al actor y humorista David Fernández, o más bien, a su personaje Rodolfo Chikilicuatre, a representar a España en Eurovisión con la deliciosamente pegadiza «Baila el Chiki Chiki», en un instante que quedará grabado para siempre en las retinas de los 'eurofans'.

Aunque Fernández no se subió solo al Beogradska Arena de Belgrado, capital de Serbia. Lo hizo acompañado de cinco bailarinas, las dos principales actrices profesionales: Alejandra Jiménez-Cascón y la reconocida Silvia Abril, que interpretaban a Disco y Gráfica, las «chicas» de Chikilicuatre. Por entonces, ambas eran parte activa de El Terrat, la productora creada por el presentador Andreu Buenafuente y que fue el principal instigador de que Fernández representase a España en Eurovisión.

Todo comenzó en la noche del 21 de enero de 2008. Durante el día, los medios españoles se hicieron eco de una noticia viral que el portal «Notcot» había publicado el mes anterior, acerca de un nuevo invento que había trascendido: la guitarra con vibrador. Por la noche, Fernández acudió a «BFN», el programa que Buenafuente presentaba en La Sexta para conducir su sección «Actor de guardia». En ella, el cómico interpretaba cada semana a un personaje distinto, relacionado con algún tema de actualidad de lo más 'random'. Aquella noche, presentó en el programa, producido por El Terrat, a Ricardo Rosanti, una especie de Profesor Chiflado argentino que aseguraba ser el creador del invento.

Esta representación de Fernández tuvo tanto éxito que dos semanas después, en la noche del 5 de febrero, Rosanti volvió a irrumpir en plató, aunque ahora bajo el nombre artístico de Rodolfo Chikilicuatre y caracterizado con un gran tupé, unas gafas sin cristal, y esa guitarra de juguete denominada «Luciana». Sobre el escenario de «BFN», presentó 'su' single: «Baila el Chiki Chiki», tan disparatado como divertido y que llevó al presentador del programa a promover una iniciativa más controvertida todavía: intentar llevar a Chikilicuatre, sus gafas sin cristal, su guitarra «Luciana» y su parafernalia a Eurovisión.

Los inicios del fenómeno

Lo demás, es historia. Hastiados por el politiqueo y el escaso reconocimiento europeo a las actuaciones del país en el certamen, los ciudadanos españoles votaron en masa e hicieron real la broma de Buenafuente. Apenas cuatro meses después de que Fernández presentase aquella parodia sobre una guitarra con vibrador, «su» Chikilicuatre acudía a Serbia para poner voz a España en el festival de la canción más importante de Europa, con aquel baile que «mola mogollón» y que «se baila en la China y también en Alcorcón».

Aunque más que para su danza en el país oriental y para poner a la urbe del sur de Madrid en el mapa internacional –algo que se volvería a lograr apenas un año después, cuando el Alcorcón le endosó un contundente 4-0 al Real Madrid para apearle de la Copa del Rey–, la canción también sirvió para que las bailarinas de Chikilicuatre triunfasen en Belgrado en aquella tarde la tarde del 24 de mayo de 2008. En especial, Jiménez-Cascón, trabajadora de El Terrat y Silvia Abril, mujer de Buenafuente. O lo que es lo mismo, Disco y Gráfica, que exponenciaron lo grotesco al máximo nivel en su actuación ante los más de 20.000 presentes en el Beogradska Arena.

Chikilicuatre, no obstante, tuvo que retocar ciertos aspectos de su canción para que no quedase tan políticamente incorrecta. Además, introdujo fragmentos en los que mencionaba a deportistas como Fernando Alonso y los hermanos Gasol, así como a los actores Javier Bardem y Antonio Banderas y a exitosa la canción «La Macarena», de Los del Río, para hacerla más internacional. Aparte de ello, tuvo que aumentar la duración de la canción para que se adecuase a las normas del festival.

La actuación fue un divertido esperpento en sí misma, regado por un juego de luces y humos de lo más visual, una coreografía tan controvertida como kitsch y una letra que los españoles ya conocían más que de memoria. Y, pese a la repulsa de algunos sectores hacia Chikilicuatre y los suyos, logró un éxito inesperado. Acabó en 16º puesto, una posición muy superior a la que habían logrado años antes artistas consagrados como Las Ketchup y Son de Sol y al que cosecharían más tarde Soraya Arnelas, Lucía Pérez, El Sueño de Morfeo, Edurne, Barei y en última instancia, Manel Navarro. En España, además, su participación tuvo un triunfo masivo entre la audiencia y la interpretación fue seguida por casi 14 millones de personas, con datos que rozaban el 80% de cuota de pantalla y que en el país no se conseguían desde 2002, con Rosa López y todo el fenómeno derivado de la primera edición de «Operación Triunfo».

Una broma llevada «al último extremo»

El fenómeno Chikilicuatre fue una broma perfecta. Un chiste «llevado al último extremo», como recordó años más tarde la propia Silvia Abril en una entrevista con «Formula TV». «Hasta que no estuve ahí en Belgrado no me hice a la idea de dónde nos habíamos metido. Era todo tan loco, tan accidental y tan increíble, que no éramos conscientes», recordó la también finalista de la última edición de «MasterChef Celebrity». A pesar de las críticas que cosechó la canción por su esencia en sí, no tardó en ser traducida y versionada en inglés y francés.

Buenafuente, Fernández, Chikilicuatre, Abril y su equipo, así las cosas, lograron aquel día traspasar la barrera de la ficción y trasformarla en realidad. «Aquel día, España se rió de todo el mundo», recoge en inglés uno de los miles de comentarios que tiene la canción en la cuenta oficial del Festival de Eurovisión en Youtube. «Esto es a lo que yo llamo arte», escribe otro. «¡Qué troleo más épico! ¡Te quiero, España!» publica uno más, en la lengua británica. «¡Los españoles se cagaron en toda Europa!», opina un cuarto.

Lo cierto es que aquel día marcó un antes y un después de España en Eurovisión, abriendo además la veda a mofas como la que intentaron desde «Forocoches» durante los años siguientes, en los que estuvieron muy cerca de llevar a los esperpénticos Chimo Bayo y John Cobra al Festival. Aunque Televisión Española les terminó cerrando el grifo, al igual que Fernández hizo con su personaje. Dos semanas después de Eurovisión, Chikilicuatre se presentó en «BFN» anunciando que desaparecería «de la música y el mundo». Hasta hace solo unos meses, cuando reapareció en «Late motiv», el programa de Buenafuente en #0 para versionar a su manera «Tu canción», el tema con la que Amaia Romero y Alfred García representarán a España este año.

Aquella noche, Buenafuente le presentó como la única «persona en el mundo que puede saber lo que pasa por la cabeza de un español en Eurovisión». Tras su interpretación de «Tu canción», no obstante, calificó la actuación como«de lo peor vivido» en las tres temporadas que lleva su espacio en emisión. Casualidad o causalidad, lo cierto es que no podía existir un momento mejor que Eurovisión para que la audiencia volviese a rendirse a Chikilicuatre, aquella parodia que, a ritmo del Chiki Chiki, se rió de todo el mundo.