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Así anticipó ABC el desastre de España en Eurovisión

Antes de que Miki saliese a cantar «La venda», el redactor Javier Díaz-Guardiola analizó la actuación del catalán, al que le auguraba pocas posibilidades de éxito en el festival que ha ganado Holanda

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Miki en Eurovisión 2019
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Este es el artículo previo que Javier Díaz-Guardiola le dedicó al representante Español en Eurovisión y a su canción:

¿Es posible que este año con España nos esté pasando lo del hombre que señala la luna con el dedo y que nosotros nos fijemos en el dedo? No solo es posible, sino que además está pasando. Una puesta en escena para nada mileurista con la firma de Fokas Evangelinos nos está apartando del verdadero debate que es la del sistema de selección de nuestro representante y la calidad del mismo.

Pero empecemos por la escenografía, que es ese dedo que nos tiene obnubilados: cuando tienes que explicar en rueda de prensa de qué va lo que has montado sobre el escenario es que algo falla. Algunos, desde que se filtraron las primeras imágenes de «la casa» escenario de la que parten Miki y su troupe ya vieron similitudes con la de la intro de la serie «Aquí no hay quien viva» (y algún cachondo en redes se atrevió incluso a fusionar ambas realidades en un vídeo que es pura fantasía).

¿Que qué es lo que tengo?

El caso es que allí nos hemos montado una especie de mito de la caverna platónica, con los bailarines empezando como sombras que intentan salir de su casa-cueva y un muñeco-marioneta como el que usan los artistas para aprender a pintar el cuerpo (Paco de nombre), a escala XXXL y que se la zarandea.

Este año tenemos color (luces, huellas LGTB, polvos de celebración hindú…); tenemos bailarines entregados vestidos como si fueran los Parchís del siglo XXI; tenemos cámara Go Pro (esperemos que no se nos quede sin pilas), tenemos energía como para convertir el paso por el escenario en una maratón olímpica; tenemos logotipo; tenemos la letra en español y en andaluz («lo que ere, lo que ere eeee»)… Tenemos de tó.

Y ese es uno de los problemas: tenemos un iPhone en manos de una nonagenaria. Un pastiche, vamos. Y con tantas cosas se nos olvida que si por algo se eligió «La venda» (que de lo malo, era lo menos peor) fue por su frescura, por su espíritu de charanga que Fokas y los suyos han convertido en clase de zumba para europeos.

No a Operación Triunfo

Pero ahí no acaba la cosa. Sin restarle ni un ápice de valor a la implicación de RTVE de este año, al esfuerzo de Miki y su equipo, reconozcamos que fallamos en lo básico: no tenemos voz. La de Miki es un tormento. Tampoco ayuda que el catalán, con más buena voluntad y entrega que tablas, no pare en el escenario. Nos vendieron media Pegatina, pero la parte que no pega.

Nuestra televisión pública se tiene que replantear ya su sistema de selección del representante. Queremos cantantes de calidad, de esos de los que no tengamos miedo a que en cualquier momento desafinen, que existen, créanme; y con trayectoria, que no salgan de talent shows con otro tipo de público al eurovisivo. O, que si salieron de allí, que estén ya fogueados. Porque lo de este año no lo levantamos ni aunque la marioneta Paco se ponga a hacer palanca. ¡La de vendas que van a caer el domingo!