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Actuación España Miki quita «La venda» a Europa en Eurovisión: así ha sido su actuación

El catalán tenía por delante el reto de actuar el último tras dos de las propuestas favoritas de este año

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Miki durante un momento de su actuación sobre el escenario de la Expo de Tel Aviv
Miki durante un momento de su actuación sobre el escenario de la Expo de Tel Aviv - EFE
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Color, vitalidad, optimismo y mucha energía. Era lo que había prometido hacer Miki con «La venda» en Eurovisión, y el cantante catalán cumplió con lo previsto. Su mayor baza era el ritmo pegadizo de la canción compuesta por Adriá Salas (La pegatina), pero también su buena conexión con la cámara. Con una llamativa puesta en escena firmada por el griego Fokas Evangelinos, fue el encargado de cerrar la gala y pasó con nota su gran prueba en Tel Aviv. Las siete mil personas que llenaron el pabellón de la Expo que este año acogió el festival acompañaron al joven de Terrassa en los momentos más pegadizos de su canción, e incluso él mismo sacó una cámara para ilustrar la «identidad única» de cada persona, algo muy pegado al espíritu de su canción. El abrazo final junto a su equipo, con lágrimas en los ojos, es el mejor resumen de lo que han sido estas últimas semanas para el representante español.

En el escenario, estuvieron junto a él sus cinco bailarines y coristas, entre ellos el eurovisivo Mikel Hennet (que representó a España con D’Nash en 2007), y tuvo una aparición estelar Paco, la marioneta gigante que se hizo famosa en Tel Aviv desde el primer día de ensayos. El edificio en el que empezaron su actuación trataba de ilustrar la rutina que consume a la sociedad actual, de la que comenzaban a despertar con los primeros acordes de «La venda». Paco, por su parte, quería ser la representación de esa otra parte de «la sociedad que nos oprime», en palabras del propio Miki. Con sus tres metros de altura, esta estructura de fibra de carbono recubierta de polietileno e iluminada por dentro fue uno de los grandes memes de la noche.

Miki, en estado de gracia, se mostró cómodo sobre el escenario, y los seis consiguieron llenarlo como pocos otros países habían hecho previamente. Pero hubo que esperar hasta la última actuación de la noche, alrededor de las 11 de la noche tras dos horas de gala. Después de haber ganado por sorteo actuar en la segunda mitad de la tanda de canciones, y quizá por las dificultades técnicas para montar la gran infraestructura de la puesta en escena, la organización decidió que el español cantaría el último y detrás de dos grandes propuestas: la de Suiza, una de las grandes favoritas, y la de Australia, con una impresionante escenografía, que recreó en el escenario la gravedad cero de la que habla su canción. Pese a ello, actuar en la posición 26 es un privilegio, ya que se queda grabada en la retina de los telespectadores que votan nada más terminar las actuaciones. A Betty Missiego no le fue mal actuar en esa posición en 1979, cuando quedó segunda (por cierto, en una edición organizada en Jerusalén), pero sí a Soraya Arnelas, que no pudo pasar de la posición 24.

Vestido de azul marino y con deportivas blancas, Miki ha dejado atrás su característica gorra para lucir un look elegante, juvenil y moderno que por sus tonos oscuros se diferencia del resto de elementos en escena. En el polo opuesto, fueron sus bailarines y coristas los que vistieron en tonos llamativos y neones, acordes a las luces LED de la estructura del edificio. El estilismo del conjunto, elegido por la estilista Maialen de Arroiabe, lo firman Armani, Anmargo y Guillermo Villanueva.

Una gala interminable

La gala, una de las más largas de los últimos años, arrancó con la bienvenida de Netta Barzilai, la ganadora de Eurovisión que este sábado ha tenido que ceder el testigo. Ella misma era la encargada de hacer llegar a tierra a los 26 participantes, conduciendo un avión que aterrizó directamente en el pabellón, convertido en una pista de aterrizaje. Durante el tradicional desfile de banderas pisaron el escenario también conocidas caras del panorama eurovisivo israelí, entre las que destacó Dana International, que propuso una nueva versión de su «Diva». La actuación de Netta tuvo que esperar casi hasta el final, y fue «Nana banana», uno de sus nuevos temas, donde bailaron hasta los presentadores, encabezados por la top model Bar Refaeli y el influyente presentador israelí Assi Azar.

Malta fue la encargada de romper el hielo con una actuación que dio muchos quebraderos de cabeza a la organización por sus complicaciones técnicas. Entre los que volvían a Eurovisión este año destacaron el ruso Sergey Lazarev (que quedó tercero en 2016), el turco Serhat, representante de San Marino y su «Say na na na» o Tamara Todevska (Macedonia del Norte). Pero los favoritos eran otros, y los encabezaba este año Países Bajos con una sentida balada titulada «Arcade» e interpretada por Duncan Laurence. Otro de los favoritos era el sueco John Lundvik, que competía con «Too late for love» pero también como compositor del tema del Reino Unido, «Bigger than us».