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Rosa BelmonteRosa Belmonte

Jesulín

El torero de Ubrique ama a Madariaga y odia a Telecinco

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Hoy reaparece en Cuenca, pero en la tele llevamos viéndolo un tiempo con la promoción de la corrida. Jesulín de Ubrique se hizo unos vídeos entre Rocky (con capucha) y el flautista de Hamelín (seguido de niños). «A esto le falta afición y por eso vuelvo yo», sentenciaba. En otro soltaba: «En mi hambre mando yo». Tras emitirlo en «Ya es mediodía», Sonsoles Ónega dijo que le gustaba la frase. Pensaría que era suya. Claro que la pobre Sonsoles tiene que tener la cabeza como un bombo entre la señora franquista y los que tiene sentados en la mesa contestándole. Como para acordarse de Madariaga. Yo, entre la señora franquista, el abogado de La Manada y los tertulianos con que pelean creo que he acabado del lado del abogado y la señora. Qué gente. Y también con la cabeza como un bombo.

El torero volvió a repetir la frasecita el jueves en «Amigas y conocidas», cuando desveló que había rechazado mucho dinero por participar en programas de la innombrable. Suponemos que «Gran Hermano VIP» y «Supervivientes». Como no hablaba claro y le preguntaban, aclaró algo más: «Estar dos semanas en un programa de otra cadena… No he ido porque primero no me veo y segundo hay cierta prensa y cierta cadena que están crucificadas». Al referirse Sonia Ferrer a un espacio en el que te encierran y otro en el que te llevan cincuenta días a otro lado, Jesulín volvió a tirar de su frase favorita: «En mi hambre mando yo», es decir, la del labriego al cacique cuando pretendió comprarle el voto, según inmortalizó Salvador de Madariaga en el prólogo de «España».

Una vez, Lucía Pariente, la madre de Alba Carrillo, dijo en una entrevista: «En mis bragas mando yo». Hombre, dar un toque de Madariaga al poder sexual tiene su aquel, apropiarse una cita tan célebre y manida, no. Sobre todo teniendo en cuenta que Jesulín es uno de los mayores surtidores de frases célebres. Ahí está su «En dos palabras: im-presionante» o «La vida es como un toro: hay que echarle huevos», que dio para crear su guiñol de Canal+. Vale, no es Bergamín («Torear es desengañar al toro, no engañarlo. Burlarlo, que no es burlarse de él»), pero tiene más gracia. Porque hubo un tiempo en que Jesulín era un tío simpático.