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Gran Hermano Dúo «Gran Hermano Dúo»: Más sórdido, más bochornoso

Telecinco presenta un nuevo formato para que nadie se olvide de que ellos son los reyes de la telebasura patria

Jorge Javier Vázquez es el presentador de «Gran Hermano Dúo»
Jorge Javier Vázquez es el presentador de «Gran Hermano Dúo» - TELECINCO
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En Telecinco han querido estrenar el año con un puñetazo sobre la mesa, con un «más difícil todavía» para que nadie se olvide que ellos, y solo ellos, son los maestros de la telebasura patria. Esta semana estrenaron «Gran Hermano Dúo», que es toda una declaración de intenciones: Telecinco no se arruga ante nada, le hace cortes de mangas al decoro como los punks asustaviejas y demuestra que siempre puede inventarse un programa un poco más sórdido con un casting un poco más bochornoso.

El presentador es el de siempre: Jorge Javier, el leído, al que le gusta decir que «Gran Hermano» es como una novela de Galdós para hacer como que no huele nada en el vertedero que es el plató de su cadena. Tal vez fue a él a quien se le ocurrió la idea del nuevo programa mientras leía a Goytisolo durante sus vacaciones navideñas en Brasil: «Un hombre solo, una mujer/así tomados, de uno en uno/son como polvo, no son nada». ¡Eureka! ¡Metamos a los concursantes en Guadalix en parejas o de tres en tres!

Pese a su apretadísima agenda, siempre de reality en reality, Jorge Javier nunca descuida su cita con la pluma. En su columna de la revista Lecturas, el presentador se ha despachado a gusto tildando de «barriobajera, mentirosa y tramposa» a la edición digital de este periódico. Dice sobre los redactores de esta casa algo que para él será un insulto, pero que para el común de los mortales será motivo de orgullo: «Tendrían cerradas hasta las puertas de “Sálvame”».

Mas que andar tostándose al sol brasileño, a Jorge Javier le vendría bien retirarse a un ashram para meditar y hacer examen de conciencia. Antes de sacar a paseo el dedo acusador debería repasar su trayectoria televisiva y acordarse de aquello de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio.