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GH VIP Cómo se fabrica un escándalo

Carlos Lozano y su expareja Mónica Hoyos se enzarzaron en una áspera discusión que escandalizó a Ana Rosa Quintana

TELECINCO
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A estas alturas de la película, siendo ya todos mayorcitos, nadie podrá creerse que «Gran Hermano VIP» es otra cosa que justamente eso: una película. Una película con guionistas perezosos, escasos de ocurrencias y que apenas saben chocar una piedra con otra para sacar una chispa y hacer un poco de ruido. Hay un topicazo muy recurrente para describir productos culturales cuando no se sabe muy bien qué decir de ellos, y es ese de la «síntesis entre tradición y modernidad». Telecinco es el último refugio de la vanguardia en España, y sus guionistas han transgredido el tópico para fundar la síntesis entre el Paleolítico y el futurismo, entre las herramientas de sílex y la videovigilancia 24 horas al día.

Todo esto viene a cuento del último de los «escándalos» que el canal de Vasile produce en cadena. Ya hemos dicho que su truco es simple y viejo como los puñetazos: chocar una piedra con otra para sacar chispas y ruidos. El martes fueron Carlos Lozano, un pedrusco deforme e inservible pero muy dotado para la gresca, y su expareja Mónica Hoyos los que sobresaltaron a la audiencia con sus riñas conyugales. Unos pocos gritos, tensión in crescendo, algún insulto, un mediador que pone calma y listo: así se fabrica un «escándalo».

De Carlos Lozano no pueden sorprender sus provocaciones de raterillo de plató ni su estilo vulgar e hiperbólico: «Llevas catorce años jodiéndome la vida». Sí que tuvo su gracia cuando le advirtió a Hoyos de que viviese «el concurso como quieras, pero a mí no me nombres». Precisamente él, que vive de que otros le nombren y si es para mal, mejor. Lozano se agita, levanta la voz y gesticula con ira. Ella, en cambio, no se mueve de su sitio y apenas cambia el gesto, pero le suelta una puñalada a Lozano que seguramente le haya dolido más que una paliza o una mención a su familia: «Yo tengo más dinero que tú».

El papel de buena se le adjudicó a Ana Rosa Quintana, que intentó hacer de señorita Rottenmeier en las cochiqueras de «Gran Hermano VIP» regañando a Carlos Lozano: «Estuviste desafortunado en el tono. No puedes hablarle así a una mujer, a mí me agrede». Uno no puede tenerlo todo en la vida y eso es algo que tal vez Ana Rosa deba aprender con los sesenta ya cumplidos. Lo que no es lógico es ir a una tertulia de Telecinco y pretender que los invitados se comporten como si estuviesen tomando el té en el palacio de Buckingham.

No obstante podemos estar tranquilos. Lozano también tiene su poco de memoria para retener algunas expresiones manoseadas con las que justificarse ante Ana Rosa y que también pueden serle de utilidad si está usted siendo juzgado por terrorismo o crímenes contra la humanidad: «Me pasé, pero es que cada persona es un mundo». ¡Eureka!